30 de dic. de 2008

Visión

Tipo raro Leiva. A veces hacia treinta grados de temperatura y sentía mucho frío. Se ponía pálido. En realidad más que raro, miedoso. Un día estaba acostado. Yo a su lado, en una silla. Él se sentía mal y yo intentaba saber en qué podía ayudarlo, de pronto, mientras le salía humito de la boca y sollozaba, me dice:

—Veo gente viva...
—Eso es natural— le contesté —no debes preocuparte
—Es que vos... ves gente muerta
—No digas eso, Leiva... yo te estoy viendo a vos y a nadie más...
—Por eso lo digo, Asterion
—¿Qué me querés decir? ¿qué estás muerto?
—¿Y porque me molestaría ver gente viva, sino?— me confundió.
A partir de ese día, empecé a dudar del estado de cada una de las personas a las que veía. Al principio rozaba con mi mano las vestimentas y al percibir su ropa, me aliviaba.

—A los cadáveres se los puede tocar, Asterion— dijo destruyendo mi tranquilidad. Inmediatamente lo llamamos a García y en cuanto llegó, le preguntamos si estaba vivo

—Obvio
—¿Te das cuenta Asterion? Yo no lo veo... ¡García! ¿Estás ahí? ¡García... ¡la puta que te parió! ¡no te escondás!
—García... tengo que decirte que estás muerto. Yo te veo— le dije con dolor

García se portó como un adulto. Demostró que estaba muerto pegándose un tiro inmediatamente.

—¿Che, lo ves? –le pregunté a Leiva
—Sí. Ahora lo veo. Está vivo
—Pero yo también lo veo y ahora me parece muerto, Leiva.
—¿Ves lo que te dije? Vos ves gente muerta.
—Qué cagada— me preocupé —Llamemos a Sandoval, a ver que dice...

Al quinto muerto, unos tipos vivieron a buscarnos. Ahora vemos gente loca.

19 de dic. de 2008

El gato y el perro

Niezstche decía que si en medio del bosque, en plena tormenta, un rayo cae y derriba a un árbol, éste árbol se parte sin hacer ruido, salvo que allí se encuentre un hombre que pueda escucharlo.
Este planteo va más alla de la discusión sobre si algo existe sin nosotros. Discusión de la que Nietzsche sabía más que cualquiera.
Yo quisiera detenerme en las cosas que ocurren en el mundo oculto independiente a nuestro conocer.

Este planteo guarda relación con lo que escribi dos post más abajo y básicamente al tema de por qué el corazón guarda y construye cosas en la oscuridad, en su oscuridad. Digo, ¿para qué sirve una construcción de sentimientos que nos permite morir de amor por quien no nos contempla, no nos extraña y para quién de última, somos indistintos? o tal vez ¿por qué alguien siente cosas por nosotros cuando a nosotros no nos interesa esa persona?

Desconozco la funcionalidad del hecho y no viene al caso refutar las distintas y posibles causas, lo que sí podemos afirmar es que ocurre, pero el corpus completo de esta situación se presenta cuando vemos que al otro le ocurrió, de manera tan extraña y simple como nos pudo ocurrir a nosotros.
Es posible que sea yo quien ignore y hasta me aleje de la otra persona creyendo que soy indiferente para ella, y hasta es probable que haya dado muestras de eso, pero a veces, el corazón acumula desechos de la praxis racional. Es decir, se nutre de sensaciones y placeres que nuestra memoria no ejercitó.

En el caso de DF yo me creí olvidado, en el caso de GM estaba seguro de ser extrañado ¿qué motivó a mi pensamiento creer eso sin leer correctamente los signos? Tal vez el deseo de que me extrañe quien yo extraño, y no pensar en quien no piensa en mí, tal vez el remordimiento, lo cierto es que eso operó en la mente. Al igual que en ellos. No gobernamos el corazón del otro, ni el nuestro
Entonces descubro y asumo la diferencia de opiniones entre la mente y el corazón, entre el pensamiento y el sentimiento, de manera tal que creo que los corazones son independientes como los gatos. Se callan y descubren que en el fondo de la oscuridad absoluta un nombre brilla, un gesto, una mirada, una voz y lo guardan como recuerdos de un universo amable, lo atesoran sin alarmar.
En cambio la obsesión, el fracaso, actúan en el pensamiento hasta convertirlo en un perro inquieto que ladra continuamente.
Hace unos días me dijeron que el corazón teje nadas y no creo que sea cierta esa apreciación. Me parece que teje tramas muy reales que tal vez no sirvan funcionalmente, pero ahí se encuentran sanas y salvas las reliquias vivas del otro a la espera de un milagro o del paso del tiempo. El corazón no es cómplice del dolor, nos prepara para el goce que es posible que no ocurra. Es en el intelecto donde ocurre el dolor, lo fustrante, la victimización, tal vez por miedo a ser heridos y para evitar que nos sigan lastimando, en cambio el corazón tiene coraje, no se arredra, no teme, recuerda y construye.

Digo estas cosas no por estar influido de espíritu navideño, sino con la seguridad de que un día el corazón se revela mediante un estímulo sin gobierno y quedamos sorprendidos por la confusión y lejos de las posibilidades de complacerlo.
En algún momento de la vida se nos diagnosticará algo terminal, no quisiera que sea en ese instante cuando se rebelen los nombres mantenidos en la oscuridad, quisiera saberlos ahora para hacer algo por ellos porque en una de esas el efecto alcoyana-alcoyana es factible y me dé cuenta que he perdido el tiempo.

Lo curioso de estos capítulos es que nadie conoce el rumbo que toma el corazón de la otra persona. Pudimos haber amado, pudimos haber odiado y en el momento de la separación convertirse todo en distancia, en lejanía, pero el corazón sabe disculpar o deshonrar. En su oscuridad nacen todos los procesos que soplaran para que deje de arder el dolor. Nadie es dueño de su corazón. Hace tránsitos en el silencio. Auspicia las aventuras que la mente disfruta en estrechar.


16 de dic. de 2008

Filacteria

Este es otro martes que nace domingo, demasiado rígido para caerse rumbas abajo, y poco desintegrado como para decir que ya no importa.
Las paredes del olvido siempre se ven desde afuera, dan a la Calle de las Huertas, en cambio las que se ven desde adentro se hinchan como de fiebre hasta dejar un corredor estrecho y caliente. Los ladrillos avanzan ciegos, y los nombres caen en la cesta de la guillotina. El trac es certero, pero inútil. Las muecas son atroces y en su silencio nos dicen el más célebre de los secretos prohibidos: Ya no. El verdugo angustiado se escapó por entre los listones del cadalso.

Iluminan la noche, las lunas de prozac disfrazadas de ángeles. Llegan en manada al baile de los desfigurados y se contorsionan en menguantes emplumados. La memoria le cubre con peluca larga y negra su craneo estéril y teje una barba para él. Nadie será reconocido en la cama y fumarán a escondidas, tomarán sus vitaminas, y se creeran fantasmas con materia amable.

Llamé por el nombre al ángel más carnal y sensual para jugar a los mármoles que cobran vida y ahora somos martes soñando viernes. La sensatez del desamor o el amor de los ojos abiertos empacó las sábanas, sobre una vida tendió otra, estiró las esquinas, limpió de miguitas y lamparones del verbo.

A esta flor nueva no hace falta hablarle, nada más puro que los ojos de una flor ni tan crueles, como los peldaños hacia la belleza. Talisman de saliva que se esparce por mi boca y mis raíces, los pétalos se abren húmedos para lubricar el corazón desgastado. Otra muerte perfumada se aproxima en otra vida.

15 de dic. de 2008

Tanta inútil piedra

El suelo les hace daño por eso eligieron vivir en el alambre, como barriletes con izquierdas y derechas que se mueven y cambian de dirección cuando apenas los toca el aire. Esa fuga afina con el silencio destilado en incertidumbres.
Las horas pasan y los días quedan colgados en las ramas del tiempo sin que alguien pueda bajarlos. Tanta pedrada inútil...

Se ha ocultado un soñador con el abrigo ruinoso de su sombra, ahorcado en el árbol distinto, y sus rocíos flotan abandonados sobre un Munch naif que busca otro color.
Cada una de las palabras ha sido un arpón que perdió su agudeza con el óxido, y así y todo, la búsqueda es la de nomorir. Zona oscura del paraíso. La perfección que amamantó a la muerte.
Como a las zapatillas, alguien anudó las lenguas de los poetas para mantenerlos sobre el cable telefónico, e indicar que a mitad de cuadra los verbos bajaron de precio.
En las vecindades juegan con vocablos creyendo que hablan.
Las artes se enriedan y el sol las deshilacha.

Tanta inútil piedra no descuelga lo contenido, aunque los gusanos empiezan su trabajo.

9 de dic. de 2008

Larga historias mínimas

Episodio 1:
En la adolescencia y durante gran parte del secundario tuve un gran amigo. Entramos juntos al Industrial de Chacarita y de casualidad nos pasamos en el mismo año al de Lope de Vega y Baigorria. El primer gran amigo en no ser del barrio. Con él nos pasábamos libros de Sartre, Artau, Baudelaire, Proust, etc. Éramos presuntuosos y soberbios, íbamos a las fiestas para renegar de los que bailaban y ese era el truco para las conquistas. Una vez demostrada nuestra indiferencia frente a lo superficial, banal y superfluo, las chicas querían demostrarnos que eso no estaba mal y se empeñaban en hacernos cambiar de opinión. Esta opinión era inquebrantable pero funcional. Las conquistas llegaban irremediablemente. Aparte de esto, con GM compartíamos el gusto por Kubero Díaz, el flaco Spinetta y el odio por termodinámica e inglés.
Él cambió de colegio abandonando el ENET 35 y yéndose al ENET 25 en la Av. Independencia. En esa época la cosa era brava pues estoy hablando de los 70. Yo lideré una toma de mi colegio en donde llegamos a soldar los portones para que no entraran a desalojarnos y él movilizó la fuerzas en su colegio como gesto solidario. Llegamos a tomar todos los colegios industriales. Ya no nos veíamos tanto.
En Urquiza dejó de pasar el 94 que era el único bondi a Palermo. El querer y la admiración no disminuyeron. No existía aún el plan megatel y ninguno tenía teléfono en la casa. No obstante eso nos visitámos de vez en cuando. La frecuencia de los encuentros era inestable.
Sin saber que se produciría la coincidencia, no encontramos a las 6 de la mañana del 31 de enero de 1974 en la puerta del Regimiento de Patricios. A los dos nos había tocado Infantería de Marina y nos destinaron a Ensenada. Nunca podré olvidar el tránsito en el tren hacia el destino, llenos de angustia y calma, la calma era para tranuilizar al otro. Estuvimos 2 meses de instrucción sin salidas ni visitas, en el medio de eso se inció el Operativo Independencia en Tucumán y nos avisaron que muchos de nosotros tendríamos que ir. Finalizados los dos meses me dieron destino en el Edificio Libertad y a él en el Sur. Desde ese día no volví a verlo y no supe más de él.
Sentí mucha vergüenza por tener que decirle a la madre que yo estaba en Retiro, a 20 minutos de mi casa. Así que nunca tuve el valor de enfrentar a esa familia, me sentía culpable por no tener el mismo destino que él. Lo cierto fue que yo a pesar de estar en Retiro no la pasé bien. Los hechos de Monte Chingolo, levantamiento de la aeronáutica, golpe de estado, hicieron que odiara todo eso. Se terminó el servicio militar y trate de cambiar todo.
Algunas veces fui a caminar por la calle Charcas con el deseo de encontrarlo, pero nunca ocurrió.

Episodio 2:
No lo dije antes pero lo digo ahora: en la secundaria fui muy querido y tuve muchos amigos, pero eso es casi inevitable dadas las características de los industriales . Uno de esos amigos fue DF con el que compartí 4to 2da. Sólo ese año y nos hicimos amigos porque era amigo de amigos y ya nos conocíamos de antes.
Hace unos días me llego por facebook un aviso de amistad. Era DF y oviamente lo acepté. Al rato estámos hablando por skype. En un momento se le cortó la voz y comenzó a lagrimear. Me contó que temía que yo hubiera sido chupado durante la dictadura y que muchas noches pensó en mí y mi desaparición. Había estado tratando de localizarme desde hacía ¡35 años! Eso de alguna manera lo sé porque llegó a conectarse con unos tíos míos que me avisaron y me dieron un telefono al que cuando llamé, ya se había mudado. Como dato curioso me dijo que en las reuniones de ex compañeros, mi ausencia era la más notable y que todos manifestaban un gran cariño por mí. Lo cierto fue que después de esto, me llegaron mails: de un comerciante de Lalín (Pontevedra) de un empleado en Holanda y hasta del gerente de Coca Cola en Sao Pablo (ex compañeros del colegio) aparte del llamado de un taxista de Villa Real.

Episodio 3 o Sumatoria de los episodios 1 y 2:
Envalentonado por este evento, me metí en facebook y busqué a GM. Lo encontré. Ya lo había buscado antes pero sin encontrarlo. Le mandé un mensaje sin nostalgia, pero con información y mi mail, y lo agregué como amigo.
Al rato me llegó un mail a la cuenta. Era suyo:
"Vos sabés que sé que te conozco pero no me acuerdo bien... pasaron 30 años ¿no? me parece que te vi en el 78 en la calle. Decime cosas a ver si te saco"
Todavía no me aceptó como amigo

Epílogo, moraleja y corolario:
En el campo dicen: "es inútil reempujar... " y ahora pienso que es inútil salir del esceptisismo que siempre me divirtió. La pérdida de memoria por parte del corazón es lo más atroz que nos puede suceder, no porque sea canallezco sino porque es una pena. No debí dejarme llevar por la sensibilidad, ni por el sentimiento amable. La historia hay que comprenderla y aceptarla como ocurre. Forzar al destino con facebook, skype o msn demuestra una gran fragilidad de conceptos.

5 de dic. de 2008

La petite mort (RGT)

Para saber olvidar...
Es necesario hacer livianas las palabras y quitarles los otoños. Perderse en pasillos como un marinero en la noche del mar, y migrar desde el muelle del alma, hasta la calle Soca, en Colonia.
Es importante salir a quemar las llamaradas duras del invierno, y hacer tan errantes los ojos como las piernas.

Abrazarse al fondo del malbec en la entrenoche regada de ladridos y confusas voces del amor
y dormitar de madrugada en la parada del colectivo con el corazón en calma, sin pensar en las altas luces de los edificios ni en las hogueras encendidas por la garganta.
Y andar con moral ligera y pantalones arrugados, sin distinguir un recuerdo de un sueño, bebiendo el alcohol del buen hablar.
Para saber olvidar...
es necesario no asustarse al partir y amar todas las bellezas de las rojas señales de los naufragios.

2 de dic. de 2008

Estás frito, angelito

Cuando descubrí el esqueleto del ángel noté por primera vez las espinas que le tapaban las plumas, puntas agudas de una inestabilidad grave. Ya era tarde para podarlo, entonces podé mis manos y mi boca.
¿Quién le dirá a Dios que su ángel está muerto? Me desborda la cobardía para decirlo yo. No mis verbos en su ventana, ni las olas en el río, apenas unos obtusos golpes en la arpillera negra que cubre la camilla.
Los enfermeros repiten que los ángeles nunca mueren y en todo caso que cuando mueren se van a la Tierra y se bautizan en el materialismo dialéctico de Oggi Junco, pero este ángel ya está en otra.
Ni lo veo ni me mira. En la palidez del ángel rebotan los desfribiladores.

En algún lugar del quirófano tengo la carta que niega todo lo ocurrido, se la mandaré a Dios para que sepa que fue suicidio o que no llamó a tiempo. Si Dios es todo, también es culpable.

25 de nov. de 2008

Paradero Granados (cerca de alguna montaña)

En abril del 98 llegué a Paradero Granados (nombre de ficción) un pueblo fantasma en la cordillera o más o menos por ahí, que me era completamente desconocido y, que por motivos que entenderán, no diré en dónde queda, sólo puedo aclarar que Paradero Granados tampoco era el nombre que tenía en aquél momento.
Como señalé anteriormente se trataba de un pueblo abandonado. No había gente, los comercios estaban vacios y apenas una fábrica destruida por los años, posiblemente alguna crisis y el paulatino desdén contribuyeran al desamparo del lugar. No había ninguna iglesia, ni restos del banco de la Nación que supuse debió existir.

Era el sitio ideal para mí. Escondido en las montañas del sur, y aunque lo descubrí de casualidad, inmediatamente lo adopté como propio. Lamentablemente no quedaba ningún alimento. No frutales, no huertas. Nada. Esto no resultaba antagónico con mi idea ya deseaba abandonarme hasta morir sin que nadie me condenara, ni me cuestionara.

Sin embargo el instinto es brutal. A los cinco días aún no había muerto (encontré un arroyito de poco caudal, a un kilómetro más o menos) pero tenía un hambre atroz. En los primeros días de mayo salí a buscar algo con que alimentarme o a gastar las últimas energías que aún mantenía.

En la calle principal del pueblo vi un auto detenido y me acerqué hasta allí. Cuando el conductor salió del coche lo encaré rápidamente y mostrando con agresividad el cuchillo con el que salí a conseguir algo, le dije: Esto es un asalto, dame todo lo que tenés. El tipo no opuso resistencia, el dinero, el celular, las llaves del auto, todo pasó a mis bolsillos. Mientras gozaba de mi botín escuché:

-¿Y ahora qué hago? dijo el hombre con la calma de quien pide un consejo
-Hmm- respondí rascándome la cabeza, yo voy a comprar algo para comer al pueblo vecino. Vos si querés elegite una casa y descansá. Si te vas caminando te vas a morir de frio.

Cuando regresé con algunas provisiones el tipo ya se había instalado y nos pusimos a tomar unos mates, me contó de sus dichas y desgracias, yo le conté de las mías y se nos pasaron las horas.

Cuatro días más tarde un nuevo auto y dos mochileros pasaron por el pueblo. Afortunadamente no guardaban relación entre ellos y cada uno vino a distinta hora, así pudimos robarles todo. Me fui al pueblo a comprar más víveres mientras ellos pletóricos de malasuerte en un paraje tan inhóspito buscaron el amparo de un techo.
Al regresar lógicamente los invitamos a cenar.
Así se formó este pequeño pueblo que ahora ya cuenta con más de ciento cincuenta mil delincuentes y tengo el agrado de gobernar.

En el año 2005 se nos ocurrió poner avisos en los diarios porteños con el mensaje engañoso de "Viva una vacaciones distintas alejado del ruido" Este anuncio nos proveyó principalmente de turistas solitarios. Fue un acierto. Cada vez que viene alguien, los vigías puestos en puntos estratégicos, nos informas y todo el pueblo sale a robarles. Algunas veces vendemos los automotores con el consentimiento del ex dueño. Lo recaudado es para todos.

Algunos de nuestras ex víctimas, escaparon pero al tiempo regresaron, claro, los volvimos a robar. En el año 2007 uno de los fugados llegó a denunciarnos ante la Gendarmería pero el primer grupo que vino a investigar fue completamente asaltado. Las armas allí robadas pasaron a ser utilizadas para mejorar nuestros delitos y defendendernos de las siguientes patrullas. Los gendarmes ahora conforman nuestras FF AA

En la última asamblea, se planteó la idea de tener actividades legales paralelas, pero la moción fue rechazada de plano, en cambio aceptamos la propuesta de don Carlos Casares (todos nuestros nombres son truculentos) que propone expandirnos a otros pueblos. En fin, nuestra ciudad se encuentra en pleno empuje a pesar de las crisis.

23 de nov. de 2008

Perfectas

Si Súperman tuviera tetas serían como las tuyas, le dije con más onda que ilusión pero instantáneamente supe que había descifrado el secreto. Su poder quedó tan expuesto como el viento. No hizo falta agregar ninguna palabra más, apenas mantener el nivel de interés. Lamenté, eso sí, habérselo dicho a los 20 minutos de conocerla, el resto de la fiesta ya no tenía razón de ser y ojalá después de ella, el resto de la vida careciera de motivos.
Ese momento sería la pérdida de conciencia, el tiempo limitado a la eternidad, la desolación de los recuerdos y la plenitud de los olvidos.
Ninguno podía asegurarlo pero nos fuimos y elegimos ser vulnerables.

21 de nov. de 2008

Misterio que nace

... a esa hora de la curvatura y del descenso de los volúmenes, uno empieza a sentir que hay reparo, que en el fondo de alguna célula se acumula un rayo que nos desborda. Entonces uno juega a ser amante, a prometer el menor movimiento -la dinámica nos dispersa- y a sentirse débil y poderoso, falto y supremo. Entonces se encienden, cuando los otros se entrecierran, los ojos de la noche y aparece lentamente la fragancia de los ángeles y el placer de los mortales, al abandonar los cementerios.

Un tizne de brújula señala tus manos entregadas en vísperas de ocaso para ser derribadas por mis dedos, las veo quietas e impacientes, mojadas, dispuestas a sentir la danza sobre mi pecho.
Rodeados de sangre todo es más húmedo, rodeados de humedad todo es más sangre.
Y te niego tres veces antes que caiga tu remera, para deslizarme por tu espalda hiriéndote como una belleza que asoma.

En algún lugar se embriagó la voluntad. Las cortinas, la ventana, el sillón, hacen un esfuerzo por capturar mi mirada y salvarte, para permitir que otra noche más la presa se escape, pero alcancé a morderte el cuello, a desgarrar tu indiferencia, a inyectarte la pulsión transformándote en polvo del tiempo, en pátina del aire, en abrigo del misterio.

20 de nov. de 2008

Emoushion

Era una cosa casi verde. La vi por primera vez hace 6 meses. De lejos me pareció un montoncito de yerba usada. Me extrañó que en el cuarto cayera ese desperdicio, pero como no tengo ni perro ni gato creí que se trataba de un error mío (los errores nacen siempre en mí) y fui a limpiar, pero se escapó de manera lenta, como si fuera una tortuga. Pude atraparla pero me sorprendió, la dejé ir para descubrir su refugio pero en algún momento perdí la pista. A los pocos días volví a verla, pero ya no me pareció verde sino azul. Esto significa que creo que es la misma, me aterraría pensar que puedan ser varias. Era como una esfera aplastada y fofa. Al final me cansó y como no parecía peligrosa la dejé vagar sin perseguirla.

Las luces líquidas son un mar improfundo de sensaciones, pasan por sobre uno poniendo en riesgo la vida. Las luces no comprenden cuando una uva está seca y devuelve un brillo opaco, sin embargo aunque sean medio tontas, las luces son buenas mascotas. Los que magnifican la fidelidad del perro nunca tuvieron una lamparita de 60w amiga. Aquellos que privilegian la independencia de los gatos, no conocen el valor de un tubo fluorecente con el arrancador viejo.

Aunque no parezca que haya una relación digo estas cosas porque me dí cuenta que aquello verde, después azul y hoy negro, era una sombra viva que recorría mi cuarto. Cuando lo entendí comencé a sentir miedo. Una sombra viva puede contener infinitas cosas, desde una daga hasta una voz, o una bombacha. Nada bueno saldrá de un engendro así, fue por eso que comencé a hablar con la linterna y a llevarla de un lado a otro conmigo. A veces le pongo pilas nuevas y me doy un golpe de luz en los ojos, por las dudas que ahí pueda estar la madriguera de la sombra viva. Este ejercicio no es riesgoso ni pone en peligro mi vista, lo es mucho más tener una montoncito verde, azul, o negro, viviendo en mis pupilas.

Ahora que se me fue el miedo debo confesar que un poco la extraño, aquella inquietud me ponía emoción, la incertidumbre al verla o creer que la veía me permitía pasar el tiempo de otra manera.

5 de nov. de 2008

Novela

Hace poco tiempo escribí una novela, paso a detallarla:

Capítulo 1
Ella es tan suave como el olor de una mañana de suerte

Capítulo 2
sin embargo

Capítulo 3:
...

-Tu novela posee una carácterística notable. La cantidad de hojas a utilizar impacta a favor del precio del ejemplar - me dijo Omar, mi agente literario.

En general, Omar, me favorece con sus críticas, tal vez para darme ánimos y que me largue a escribir otra. El otro día, mientras cenábamos en Ugatsu, le comenté mi pensamiento entonces, seriamente me dijo:

- Mirá no sé si tu novela soportará las críticas, podrán hacer hincapié en la gran diferencia de estilos entre un capítulo y otro.

- Bueno, pero yo quería hacer eso. Una ruptura de estilos que movilicen al lector. De hecho es un escrito totalmente atemporal, fijate que la mención a la mañana no implica ningún presente, la utilizo como sustantivo y no como circunstancial

- Si, eso es cierto. Nadie puede decir que no es un trabajo complejo - dijo mientras Alejandra nos servía las 32 piezas pedidas por nosotros y el consumo del vino avanzaba hacia la segunda copa - Pero no niegues que hay una diferencia notable que puede confundir al lector, sumirlo en un abismo, dar vuelta la página para ver si dejó sin leer alguna. Yo que vos pondría alguna palabra acompañando a los puntos suspensivos, pero no quiero meterme en tu trabajo. El artista sos vos

- No, yo creo que es momento de jugarse. De hecho esta novela propone al lector una actitud definitiva, o no la entiende y cierra el libro, o la repiensa. Creo que es la primer novela especialmente para ser recontruida- le comenté mientras las piezas de salmón ingresaban delicadamente a mi bocaza abierta y yo daba muestras de mala educación. Luego agregué un poco de wasabi a la salsa de soja - Vos fijate cuando Salvatore Quasimodo dice: "Cada uno está solo en el corazón de la tierra, traspasado por un rayo de sol; y enseguida atardece" yo creo que de alguna manera establece un precedente a mi obra

- Bueno, pero eso es poesía, lo tuyo es novela... son géneros distintos, Carlos

- ¡Otro logro más! por primera vez se unifican los géneros

- ¡Cierto! ¿Pedimos más vino?. Es evidente que aquí juega la idea de Macedonio que pone en práctica en el Museo de la Eterna, donde explica que es el lector un personaje más de la novela al repensarla y recomponerla. De alguna manera eso ocurre siempre, pero en este caso es obligatorio. El lector abandona la actitud pasiva de leer, y completa. Hay mucho de imaginación en tu novela que debe poner quien la lea. Yo creo que en definitiva rompe la hegemonía con el vanguardismo posmodernista, para ingresar en un posvanguardismo

- Dale. ¿Vos tenés algo de guita?

- Si, si...

- Bueno ese es el punto. Ha llegado la hora en que el artista presente un parámetro minimalista de datos y el constructor de todo sea el lector, provocando que entonces un novela sea tantas como lectores la hayan leído

- De alguna manera, entonces, al publicar una novela le estás dando espacio a quince mil novelas. Tantas como lectores... Eso es maravilloso, estás revolucionando el arte con la multinovela. Algo que me preocupa es el boca a boca. No sólo se puede recomendar sino también contar literalmente...

-Un motivo más de curiosidad. Che, ahí llega Marcelo, dejale estas tres piezas de sushi así las come y se siente en obligación de pagar

- Bueno, pero el vino lo terminamos nosotros, si quiere, que se pida una copa. Che Carlos ¿cómo se va llamar la novela?

- Bueno, yo quería un título barroco, medieval, para ella. Qué te parece: "Ella es tan suave como el olor de una mañana de suerte, sin embargo..."

3 de nov. de 2008

Miscelaneas 8

1) Hay gente que se asombra con sus movimientos internos creyéndolos más importantes que los externos y reniegan de éstos últimos, porque creen que jamás cambiarán, pero sus movimientos internos son la prueba de que sólo reprimen ese cambio.
Ojo: Hay gente que cree que posee un magma interno y sólo es el colesterol friéndolos.

2) En épocas de crisis (económicas o políticas) escuché a varios conductores de radio y televisión decir: "aclaro que yo de política (o economía) no sé nada pero me parece que..." ¿En qué quedamos?.
Ojo, ese reconocimiento previo sólo intenta lograr la impunidad por la boludez que le continúa.

3) Es muy común que en los talleres literarios expliquen que no se deben colocar palabras que rimen entre sí, cerca. García Lorca escribió: Llego malherido, herido de amor huido. Es genial
Ojo, Un viento frio viene del río es horrible.

4) El otro día fui a una reunión y uno de los invitados era D. Hendler (El Fondo del Mar, Los suicidas, Los paranoicos). Fue un momento delicioso. Estando con él, uno siente que también está actuando en una película, pues Hendler, mantiene la misma expresividad que en todos sus personajes.
Ojo, si yo tuviera que representar mi vida evitaría el puesto de productor.

5) La virtud buscada en la posmodernidad es la de ser espontáneo. Una almeja, una ameba y una hormiga colorada son espontáneas, hasta una lechuga es espontánea. No califican el estímulo, sólo lo responden. ¿Es esa la meta a buscar?
Ojo, en el ser humano lo menos espontáneo es la cobardía.

6) Es despreciable la actitud de las organizaciones ambientalistas y de protección a la fauna. Mientras se dedican a proteger al oso panda, al tigre de bengala y bestias cool de ese calibre, nada hacen por el zorzal criollo y porteño que cada vez está más demente. De día y noche, totalmente alborotado, convierte a plazas y lugares con varios árboles, en un especie de Zórzal Fest. Han dejado de descansar y su conducta desbordada perdió la cordura para siempre. En esta espiral de demencia los siguen las palomas, que a toda hora, bajan a las calles a buscar comida, y algunos benteveos.
Ojo, los gorriones miran burlonamente sabiendo que después quedará todo para ellos.

7) En este tiempo de división de uso horario en la República Argentina, llegué a escuchar la siguiente frase (en distintas ocasiones: " Las nueve de la mañana en la costa este y las ocho en la costa oeste"
Ojo, conviene aclararle a los chilenos que no es una actitud invasiva hacia ellos, sino una demostración de discurso sin pensamiento crítico.

8) Estamos de acuerdo. Acepto que la televisión debe reflejar todo lo que sucede, pero ¿en qué canal pasan los aciertos políticos y las conductas inteligentes? Las veces en que Ricky Maravilla no se tropezó, los humildes aciertos de los directores que poncharon correctamente, etc. Sólo veo la burla y señalización de la estupidez sin intención de corregirla, sino como entretenimiento burdo.
Ojo, en muchos casos la producción de esos programas cuenta con presupuestos infinitamente superiores a la de los que bastardean, y ni siquiera tienen una escenografía interesante.

9) El otro día fue el cumpleaños de un antiguo amigo mío y le mandé un sms diciendo: "El final se acerca, pero igual viví tu día con felicidad" Me contestó con una puteada. Yo hubiera respondido: "el final se acerca aunque no se cumplan años". Se nota que ya no estamos en la misma frecuencia.
Ojo, la distinta frecuencia se manifiesta al mandar un sms y en no visitarlo.

28 de oct. de 2008

La hoguera

Por la tarde comienzan a aparecer todos los refugiados y los penitentes de la soledad. Llegan desde escondites extraños, con el propósito de ver el milagro, en realidad lo atractivo sería presenciar los dos fenómenos juntos, pero muy pocos se animan a enfrentarse al segundo. Muchos de los que hasta aquí llegan son desconocidos, vienen atraidos por las historias que se cuentan y desprecian el riesgo que corren.
La hoguera comienza a arder justo al mediodía y cuando el sol se pone, iniciamos el rito con maderas de mora.
El rumor de la tarde muriendo, atrae a los nigromantes que por poco ofrecen sus lecturas sórdidas, cada uno tiene un vaticinio rojo que a la luz de las llamas se hace más dramático.
Todo está por suceder y la inquietud agita los corazones de los participantes, alqunos querrán irse pero ya es tarde, ya se convirtieron en esclavos de su deseo.
A medida que el fuego crece el placer se confunde con la angustia y el temor. Se sienten vivos y en agonía, a la vez. Se sienten completos.
Empiezan a volar las primeras centellas, diminutas y frías aún, pero como una señal fatal. De pronto aparecen los rojizos enjambres de luz, destellos, fulgores, chispas que se convierten en mariposas enormes dispuestas a conquistar la primavera.
Los participantes huyen antes de que las mariposas se conviertan en huracanes violentos que los dejen sin vestidura, sin corazón, sin claridad.
Las luchas por escapar son atroces. se pisan, se aplastan, equivocan el camino, sufren la angustia mientras aumenta la esperanza en la fuga. Han visto el primer milagro y rehuyen al segundo, pero pocos logran partir del la escena. Las heridas son atroces, en la sangre dispersa por el laberinto hablan las miradas.
Mañana será otro día de otra vida.

Ellos ellas

Es el espacio que le permiten sus montruos. Como una angosta medianera atacada por perros desde adentro y afuera. Como una cornisa en la que zozobran sus ausencias. Nadie pintó esa superficie y sigo viéndola desde las ruinas del altillo, pero por las noches, sigilosamente escapo de esa construcción e ingreso a mi fosa para imaginar otra oscuridad (a veces lo oscuro disfraza la escasa profundidad de los ladrillos) Las paredes se iluminan con la luna mientras hacen sus conjuros los desgarrados y escriben gritos y lamen el aire de la confusión.

Mi celda no permite palabras. Aquí guardo en botellas, los gestos que me decepcionaron para beberlos en mis madrugadas ácidas. El espacio es mínimo, tengo que tirar los recipientes vacíos para darle más lugar a la ceguera.
Hoy, al entrar, ví huellas de un fantasma indocumentado. Ayer no estaba.
Es una pena que los fantasmas no tengan raíces y que su comunicación se limite al temblor.
Es una suerte haber llegado al refugio, estoy al resguardo de lo que no tiene brillo.

Ese fantasma tiene la exclusiva altura de sus caprichos, sin su pollera evita ser visible, araña la sombra del humo para no desvanerse con mi aliento y si quisiera espantarlo se abrazaría a los almohadones de nostalgia, por eso esta oscuridad callada se derrama como un café en un olvido blanco.

Aqui no se puede charlar, le digo al fantasma y el fantasma sonríe por la trampa tendida. No necesita palabras y no dirá ninguna aunque le esté arrancando los dedos y los pies. Los fantasmas no se desangran, viven el placer del dolor y el miedo, en una fiesta lúgubre. Se respiran la muerte y el desvelo es continuo pues no tienen párpados

20 de oct. de 2008

Vero, sum via et veritas et vita

...entonces miré a los costados y vi las paredes que aún mantenían algún adorno mustio y el mueble cargado de cosas inútiles, libros que jamás leerás y un radio despertador.
No nos conoce ese libro, ni el aire de este cuarto. No nos conoce la tenue luz de la lámpara , ni el humo plácido del Nag Champa, ni el sol de afuera, ni el jacarandá de la plaza, porque vivimos en otra muerte
No era yo quien ahí estaba y aunque mi vista tratara de demostrar lo contrario no hubo manera de convencerme. Vos regresaste y con una mano desataste tu pelo, entonces los anteojos convertían en algo renovado a tu cara, pero también siniestro, familiar y desconocido a la vez. Tenías el poder, pero no actuaba sobre mí, ni siquiera me aplastaba la fatiga de haber subido por la escalera.
Querías preguntar, saber de mis símbolos pero yo era mi símbolo, signo del noestar. El silencio me hace poderoso, y pensar que lo perdí en estos últimos tiempos (me lamenté)
Vos te mantenías a la espera, deseando que en mis huesos crecieran tus astillas hasta crucificarme.
La muerte es pequeña y suficiente, dije. Como aquellas noches en que se bebe poco, se ama callado y se parte desarmando el rompecabezas, y el silencio guardó luto, dije.
Esta escena fue profundamente sórdida. Yo no era aunque me escucharas, aunque el placer se intuía por detrás del armazón de tus anteojos y la profundidad más oscura de tu piel, yo no estaba allí y no podría afirmar que vos sí lo estuvieras.
Decir que estaban tus lentes no es decir que vos estabas. Esos fantasmas nuestros se nutrieron de ficción sin saber, entonces fuimos el lenguaje aparente de los secretos abiertos.

16 de oct. de 2008

Éllosmi

Algún día (pienso cuando la cuarta copa de vino ya me fue servida y casi tomada) me reconciliaré con mis todoslosquefuimos y que me han hecho nacer hoy, tan sórdido y triste.
Perdonaré al que provocó la pérdida de Stella y al que cometió las faltas que espantaron Julieta. Al que no supo amar a Paula y al que me llenó de horror al enamorarse de una histérica, a la que no nombro para no convocarla.
Todosellos dejaron sus papelitos de heladera, metafísicos, reclamando no ser juzgados con severidad.
Los perdonaré en algún momento pero no ahora, porque sigo sujeto a sus elecciones, a sus caprichos y estupideces.
Claro que tienen una excusa: ellos que fueron pasado en realidad viviron su presente, aunque limaron mi credulidad e inocencia, y todo pasado o futuro sólo tiene lectura en el ahora plagado de olor a fantasmas que esperan un veredicto.
Ellos me dicen: para amar de nuevo sólo debo esperar otro día.
A ellos los perdonaré (y tal vez sin saberlo ya lo haya hecho) pero están los otros (con los que no sé qué hacer) Los de los días ciegos y mudos que ni siquieran pueden pedir clemencia por su timidez. Los que nunca colmaron la copa, los que en la soberbía ocultaron su mediocridad. Los que creyeron que el universo moría con ellos y no sembraron y no rieron y no sedujeron, y evitaron la valentía, la beligerancia, y se tiraron en la litera del pabellón de castigos porque les dolían los huesos y esperaron que los despertara el teléfono mientras pesadillaban las huellas que los dictadores provocaron en su boca y en sus ojos, y sintieron que no habría otro día y su pureza no los defendió del dolor.

10 de oct. de 2008

Lúdico

Podemos jugar a que estamos jugando y ver que pintaste temores en tus ojos, yo entonces dibujaré brillantes los míos para demostrarte que no hay peligro, que son sólo dibujos que se deshacen y se vuelven a pintar todas las veces que lo deseemos y que pueden borrarse al reirnos.
Sepamos los dos -vida mía- que no hay tragedias en esas marcas, que lo dramático está cerca pero no nos hace daño, que aunque no sea amable el tiempo afuera, vos y yo podemos ser amables y jugar todo el tiempo que querramos.
No nos hace falta ser severos en las reglas, cambiémoslas a todo momento, no tiene que estremecerse dentro nuestro el pudor porque los crayones nos defienden.
Podemos jugar toda la vida, a que no nos conocemos y en todo momento nos asombramos. Podemos jugar a que nos conocemos y ver como la vejez me debilita. Podemos jugar a que no jugamos y ser siempre distintos, igual estaremos felices porque construiremos juntos un juegos que nos salve. Podemos jugar a que desacralizamos lo que nos hiere y lo tomamos de la cola como si fuera un ratón y y lo tiramos afuera adonde hace frío.
Jugar a quien no somos para disfrutar sabiendo cómo nos modificamos.
Los juegos pueden ser infinitos sólo es necesario creer.

7 de oct. de 2008

Sin verbos

Ella navega mansamente por su silencio sin pensar en palabras que le anclen las derivas, lo sustantiva poniéndole sombras que lamen la distancia.
Estoy ahogado en este idioma y respiro las metáforas de su voz. Como un combate ausencia a ausencia sólo queda olvidarla y resignarme a que pendulen unos cuantos recuerdos, pero la memoria es una inútil que aumenta las heridas sin matarme.
No hay alcantarillas en el lenguaje. Debiera aspirarme yo mismo. Dejar la nariz de lado y colocarme sobre la mesa, ordenado, medio en líneas parejas y luego aspirarme. Una nariz sola puede salvarse.
Todo el sonido está en este océano y siempre será de agua el lazo de la horca.

Tironeo de la falda del espectro como si tener algo suyo me diera alivio (como si un abismo me aliviara) Ahora no entiende por qué muero ni por qué abro la mano para soltar su pollera. Tantas ampollas derriban el silencio pero nos veremos en una tarde fría al lado de la ventana, como fantasmas errantes por el laberinto.

Desde el alcázar se ve el silencio como un horizonte mudo, sin fallas, ni grietas, como una mentira sin pruebas.
Afuera están todos los verbos conocidos, todas las frases por las que enfrentaría al universo.

26 de sept. de 2008

El discurso del desconocido

Míreme. Estoy en este país tan extraño que ni nombre tiene. No es la primera ni será la última vez que camine por estas calles, que aunque desconozca aún mantienen el eco de mis anteriores pasos.

Usted no entiende de lo que le hablo, ni siquiera sabe quien soy, pero aquí estamos, usted y yo. Para que aprenda a reconocerme le doy este dato; estoy perdido y asustado, y me da miedo que lo sepan, entonces fumo y me quedo en la esquina que me angustia, como si estuviera esperando a alguien. Esta ciudad derrama citas por sus ventanas, de manera simultánea. Todos tenemos algún compromiso a toda hora; con el analista, con la persona que aún no conocemos y se conecta a las 21 en punto, o con un amigo de un amigo de un conocido con quien se pueda llevar a cabo un proyecto. Algunos tienen que encontrarse con el riesgo, otros con el deseo de ser queridos. Esta ciudad es una calesita de citas previas y desencuentros, de vanas expectativas y estímulos involuntarios.

Eso que deseamos aquí no existe, no llega nunca. En las mañanas nos despierta el ruido de la escoba de una mujer baldeando un patio, o esa cosa gutural que hacen las palomas o las torcazas –vaya uno a saber- entonces nos despertamos de ningún sueño y en ningún despertar, porque todo es vigilia de ausencia que no se sabe a quién recuerda. Este país es trágico porque nos asegura seguir viviendo en la clandestinidad de nosotros mismos, porque esto también quiero que lo sepa: somos ajenos nuestros, y nuestro único vecino.

Aquí, con tijeras de alcohol nos podan la tristeza condenándonos a permanecer inestables y en estado de exploración permanente. Las lenguas son grises y las palabras nunca dan en el blanco, tan sólo se aproximan a tientas y algo queda dando vueltas sin definición, es curioso pero aquí arremete el abandono y la urgencia, y nuestra voz hace cucharita con el corazón.

El tiempo se estira y los espejos se arrugan, entonces, nadie se prepara para alguien. El dolor propio se agranda con la indiferencia ajena y en algún momento del día miramos de reojo el Potrero de los Solos para ver si está quien amamos

Aquí las uvas destilan fernet, y el palo santo pone sal en el aire de la espera.

13 de sept. de 2008

El Corazón del Templo de Pásago

Pásago es la mítica construcción, a la vez templo y lupanar de erguida palabra solar entre astros de carbón. No mantiene semántica, dirección, hora, ni su verbo permite la demora en el partir cuando se derrumba el alba.

Del esfuerzo de las alondras
su inalcanzable cúpula hace alarde.
En la mirada, sus ojos arden
al fuego de sus sombras
y presenta con humilde esmero
ventanas que hacen cielo
cuando se esfuerzan las alondras.

El Templo es de leche y utopía. Sus gárgolas son vírgenes y leonas que le gobiernan la boca, y tres acordes que eclipsan a la Luna.
Muralla que no admite engaños, en el silencio consagra sus alas. En las plantas le nacen mitologías enredadas en humo de sahumerios.
Todo ella es una metáfora de su enigma, pero hay un punto misterioso (reducida inmensidad de lo inmenso) en donde anida la fascinación y se entibia la desnudez. Eternamente efímero y esclavizado por las formas de Euclides es el péndulo que marca el instante, la húmeda voz de su amor y el grito más animal y humanizado.

10 de sept. de 2008

Por decir algo...

Confesiones de un desterrado:
Soy un desterrado de Pásago, pero Pásago es infinita. No hay lugar fuera de ella, y permanezco en riesgo de ser ejecutado por no cumplir con el destino. Los acordes de su voz me alcanzan a todos lados donde voy.
Mis pasos responden al dolor de la distancia y quedan atrapados en un surco que continuamente profundizo y que no me permite correr en el llano. El alejamiento es imposible, ella –ya dije- es infinita, y también eterna.
Tan sólo tristeza nace entre los dos.

Instrucciones para sufrir un amor:
No lo dude, antes que nada debe pasar muchos años creyendo que el amor no existe. No alcanzarán ni uno, ni dos, ni tres años renegando del amor, deberán ser muchos porque sino todo podría considerarse una estrategia para convocarlo. Es menester para el caso que no sea absolutamente beligerante, apenas con decir: El amor no existe ya es suficiente. No tema, en casi todas las oportunidades que esté con una pareja la teoría quedará expuesta, y reafirmada. Actúe como si no lo sorprendiera y en verdad no lo sorprenderá. Todo pasa por saber que lo máximo a lo que uno puede aspirar es a estar de buen agrado con otra persona. Los matices de ese buen agrado son infinitos y su trama no debe ser asociada al amor.
En muchos casos podrá sostener la separación del Otro con mil motivos distintos, incluso en algunos casos sentirá dolor, desazón, tristeza, añoranza, pero siga su camino. Debe repetirse el amor no existe y el amor no lo molestará.
Nadie podrá rebatir sus argumentos necios y falaces, se limitarán a comentarle: yo lo siento y todos sabemos que esa premisa quita erudición a lo afirmado (en ese caso usted deberá pensar: vos porque sos un pelotudo)
Sabrá en un momento que su frase de cabecera (el amor no existe) es un talismán poderoso. Muchas personas querrán hacerle sentir amor y esa es la trampa del amor, en tales casos nada sucederá.
Pero tema, alármese, sostenga su fortaleza cuando alguien no le pida amor, tan solo su compañía. Tal vez esa persona llegue para enamorarlo, y puede estar en presencia de algo más desdichado que creer que el amor no existe.
Es posible que todos los antídotos intelectuales con los que se sostuvo durante 20 años se aplasten ante una imagen sencilla, si no me cree piense en esto:
¿Ha visto alguna vez a dos personas ancianas o a dos personas que no son lindas, para usted, mirarse amorosamente? ¿Se preguntó por qué se miran así? Pues, porque se ven lindos, y cuando ese lindo no tiene rigor estético ni cultural, estamos en presencia de un amor profundo.
Tenga cuidado. Si esa idea lo seduce puede estar preparado para sufrir un gran amor.

4 de sept. de 2008

Fiesta

Esta noche habrá fiesta y cada uno entregará lo mejor de sí, incluso yo me sentiré el centro del encuentro.
Cada uno lucirá sus mejores esperanzas, los trashumantes nos ofrecerán los más dulces cansancios, lo bailarines y músicos actuarán felices, las estrellas nos harán creer en que algo más nos espera.
Las muchachas dirán que no las tomemos en serio cuando nieguen su amor y los viejos quemarán el escepticismo en las antorchas que iluminan el laberinto.
Por una vez todo será para nosotros y por nosotros, y no habrá ni ellos ni otros. El universo será este palmo de arena que los ingenieros han tejido para sofocarnos, pero al que le hemos dado vida.
Esta noche el vino llenara las copas y las bocas de los sedientos, y verán asarse la carne del toro, que los saciará de olvido (hasta el reencuentro en donde no recordarnos).

1 de sept. de 2008

Final de Juego / Inicio de Partida (2)

El día siguiente llegó sin que la noche se fuera -ella se había ahorcado de madrugada en algún árbol y ahora nadie podría descolgarla-La luz del día sería un nuevo instrumento de tortura. Las sombras se habían comido todo el cielo. Apenas dejaron una estrella débil (tal vez pensando en engordarla y devorarla en quince días)
Las letras le picoteaban en la garganta con la intención de desayunar, pero no se inmutó. No dormir lo había anestesiado.
Quiso encender una fogata usando algunos sustantivos a los que buen combustible, pero pensó que los piratas podían estar cerca y acechando, así que sólo los frotó contra sus brazos y piernas cuidando no acercarlos al pecho. Las cosas sobrehumanas que estaban contra el pavimento lo empujaron a caminar. “Cada vez que nace un misterio lo hace de manera impensada, silenciosa y fatal. Nadie puede enfrentar un misterio nacido en la noche mientras uno está aterrado con sus propias claridades” se dijo y guardó un poco de oscuridad en el bolsillo izquierdo del pantalón. El frío pesaba en la cabeza y los hombros. Algo cambió los imanes de los astros.
El mundo entero seguía tan vivo como la muerte, pero sin manera de comprobarlo. Sólo se escuchaba el silencio de los pájaros muertos y el roce de una canoa deslizándose en la laguna de cenizas que el día anterior había visto sin mirar.
Creyó que eran los piratas y su mano se aferró al cuatro de melatonina, como si fuera un puñal o un talismán de protección infinita. (hasta los talismanes saben que los talismanes no existen) pero su mano sólo conocía las premisas del azar y del amor. Entonces escuchó cantar a los Ynút.
Los Ynút cantan en voz alta, esa es su habilidad, creen que así desatan la magia de las ramas secas y sus canciones contribuyen con la primavera. Son inofensivos si uno tiene la precaución de no entenderles. Todos los Ynút son machos. Nadie sabe como se generan. Posiblemente en el centro de la Laguna de Cenizas haya una máquina de clonación, pero no se escuchan ruidos.
“Etreus ed anañam anu ed rolo le omoc evaus ant se alle” cantaban los Ynút mientras pasaban a unos metros de él, ignorándolo.
Se dijo que el Cantar de los Ynút fue utilizado en un documental acerca de ellos, allí murieron todos los espectadores en el minuto 24 de proyección. El director de sonido lo había hecho un mes antes. Sin embargo para otros sus melodías calman las angustias.

Otros, ellos, claman en un horizonte sin luz, pensó. Otros, ellos, amantes del delirio buscan la disonancia que agriete al mundo. Otros, ellos, no saben que el abismo son los pechos dulces de una tirana, se dijo y pensó en ella pariendo la gran roca.

Final de Juego / Inicio de Partida

Como un enigma polvoriento vio la última baraja que le repartieron: el cuatro de melatonina.
El arcano misterioso está en los dedos descompañados y asolitarizados.
"No deben caer todas las palabras, las letras son polvo pasado y se desmoldan", se dijo, pero la nausea lo empujó afuera de la silla.
Los invisibles lo miraban en silencio, esperaban su reacción para decidir el estrecho color de las nuevas uvas.
"Debería quitar la sangre que sale de mi nariz" se dijo (y se lo repitió en voz baja para no hacerse caso).
Colocó el cuatro de melatonina en la manga, se esfumaron las fichas de su apuesta y se fue.

El camino era como una sardina infinita tan sensible que mientras él lo andaba, las escamas de asfalto le tallaban poemas en la suela.
La única nube (como si fuera la primer página de Crónica) decía: "tan desacralizado como una carta caída en la banquina". Guardó esas letras, sabía que las necesitaría para cuando tuviera sed.
Ya con la tardenoche invadiendo el universo, buscó un árbol desde donde vigilar. Tardó horas en encontrarlo. El olor a caracoles secretos lo impulsaba hacia adelante.
A medianoche se trepó al único arbusto que encontró y buscó en la planicie una mancha de fuego o de luz artificial. No la había, todo era negro, entonces sacó el cuatro de melatonina de su manga y simuló verlo como si fuera una fotografía de toda su vida, después intentó tranquilizarse, supo que los piratas estaban lejos y no lo quemarían esa noche, pero no pudo dormir, los invisibles habían atado sus párpados con cuerdas de cebolla.
Mientras tanto, unas cosas sobrehumanas estallaban contra el pavimento y expandían uñas apuntando a la debilidad.
Desde las banquinas negras llegaban los ausentes. Humectaban el aire con retornos desfigurados. Vanamente se repartió sus mejores recuerdos antes de que se los robaran. Cruzado el umbral de la evocación supo que la memoria lo iba a traicionar. Ser inteligente es ser cruel, o con uno mismo, o con el otro... se dijo y guardó todas las letras.
El tiempo era un pájaro muerto que dormía junto a él.

No hay velas a la hora del infierno, ni ojos que hagan tablas. A esta herida nadie le hace el repulgue porque a la muerte le resulta fácil disfrazarse de relleno, desde chica lo viene haciendo, pero a uno la cosa se le complica, el relleno está siempre unos pasos afuera.

27 de ago. de 2008

Tres Cuentitos Tontos

Cuento Uno:
Hubo un momento en que H, G y C eran amigos, muy amigos. H estaba soltero y los otros dos, no. Un día la esposa de G se enamoró de H. y decidieron vivir juntos. Lo echaron a G. Desde luego G y C dejaron de verlo a H y el tiempo pasó consolidando la amistad de G y C.
Después de varios años G ya tenía nueva pareja y el matrimonio de C estaba roto. C conoció a una mujer y comenzó a rehacer su vida (un poco), pero después de un tiempo se dió cuenta de que estaba siendo engañado. La mujer se había enamorado de otro. Ese otro era H que sin conexión ninguna en diez años repetía la historia.  Hoy G y C no se ven más. H murió hace 4 años y las dos mujeres andá a saber...

Cuento Dos:
Caminado por la avenida Dorrego es señor C ve a una mujer a la que no pudo dejar de mirar. Ella tenía gorrito marrón, un tapado negro y una bolsita de Coto (en realidad era un sobrerito pero el señor C no quiere relacionarla con el tango Maria) A unos diez metros se dieron cuenta de que no quitaban la mirada del otro. El señor C dejó que pasara a su lado -nunca dijo piropos en la vía pública- sin embargo segundos después del cruce al señor C se le escapó un melancólico "pará" Se dio vuelta para comprobar que nadie había oido la súplica, pero ella, estaba ahí, detenida a un metro y medio de él, esperando.
Es señor C no supo qué decir y como suele ocurrir en la falta de creatividad dijo: "¿Cómo te llamás?" "M.A." respondió ella y automáticamente se cerró el diálogo. El señor C apenas sonrió. Supo que debía huir, pero no podía dejar de mirarla a los ojos, entonces dijo con naturalidad: "quería saber a quien nombraba cuando llamaba a otras" Ella sonrió. Él supo que el encuentro había finalizado y se despidió: "ojalá, nos volvamos a ver" Se dió media vuelta y se fue.
Entonces escuchó: "pará" Se detuvo.  "Yo quería saber si te gusta más él café o el cortado, pero dejá en todo caso otro día" El señor C. intuyó que todo dependía de ese instante y le dió su número de telefono. Sólo de quererlo ella se encontrarían. Se fueron. Era miércoles y hacía mucho frio.

El viernes lo llamó al señor C la muchacha M.A. y decidieron tomar un café.
Ella le contó que el lunes próximo se iba a vivir a Madrid y que por eso no quería historia con nadie. Ya se había despedido de sus amigos y familiares. Ni siquiera los quería en el Aeropuerto pero no pudo negarse a tomar un café con él.
Desde ese momento hasta el lunes a la mañana -cuando llegó el remisse que la llevaría a Ezeiza- estuvieron juntos. Ya en el auto ella le dijo "tomá esta carta. Abrila solamente si estás en el Aeropuerto de Barajas. Tiene mi dirección y el número de teléfono" Se besaron. Se fueron.
El señor C. nunca fue al Aeropuerto de Barajas. Nunca abrió la carta. La guardó.

Cuento Tres:
El señor C. tiene una posibilidad traumática que le causa gracia, tal vez algo de temor.

a) Hace muchos años el señor C. de metejoneó con la señorita M (Marcela) pero al tiempo, ella se fue a vivir a Estados Unios para estudiar Oceanografía en la Universidad de Florida. Mucho después trabajó en la Fundación Jacques Cousteau 

b) Hace varios años conoció a la señorita M.A. (señalada en el cuentito anterior) y ella se fue a vivir a España.

c) Cuando se enganchó con M (Maia) una chica romana con hermosos rasgos orientales (padre japonés) que vivió mucho tiempo en Madrid y trabajaba para una revista de esa ciudad, la enviaron a México.

d) El señor C. no recuerda si fue el tercer o cuarto caso, pero salió con M (Mariana) una de las primeras en hacer de estatua viviente en Buenos Aires (hacía de estatua tan bien, que frente a la Iglesia Redonda de Belgrano, más de una vieja le rezó) El romance terminó cuando ella se fue a vivir a Granada.

Aparentemente la Letra C y la letra M no son compatibles, sin embargo, quien siempre se le va al señor C. no es sólo M. sino el apócope de mamá. 

Nota: Siempre le pidieron al señor C. que escribiera estos acontecimientos extraños, pero nunca supo cómo, por eso me dió el encargue. 

25 de ago. de 2008

La Sultana

En su epitafio dirá que fue la constructora de Alfa y Omega. Que los enigmas del egoismo le sepultaban las alas. Iniciaba y concluía.
El capricho es la brújula que usa para cruzar la fatiga de la confusión y el desorden. En su cintura lleva el cimitarra de la esperanza y el puñal misericorde. Teme a la decepción y no deja testigos. Elige en dónde sentirse vulnerable para sentirse segura.
Guía las caravanas en el desierto y cuando halla un dátil lo muerde y sonríe. A nadie le gusta verla llorar, pero ella conoce el secreto de los oasis del adiós y sus sicarios.
La atrae fugarse entre los peligros del perderse, porque le hace sentir miedo y poder. Carga con un remolino de espejismos que la azotan.
En su manual anotó con letra firme que los constructores no deben arrepentirse y la grosería es el imán para seguir al destino.
En la aridez oscura deja los cadáveres de la caravana hasta que se hundan perdiendo los rasgos, erosionados por el polvo, secos.
La Sultana es la vela encendida y el pabilo hecho de viento que la apaga desde adentro. La sultana se alimenta de sus órdenes y la observación de los solitarios. Descansa en algunas ciudades pero para tomar provisiones y marcharse.
Esto la tranquiliza.

21 de ago. de 2008

Yo sé

Yo sé que las máquinas quedaran abandonadas en la playas de estacionamiento porque las fábricas se convertirán en llanuras asfálticas, y que las bolsitas de nylon saltarán de las puerta entreabierta que el polvo impide cerrar hasta las señales ya despintadas y sin banderas reconocibles.Esas máquinas suciamente verdes de tan grises serán las huellas de los hombres que ya no estemos.
Yo sé que un día el aire entrará viscoso y frío entre las plumas de los pájaros que caminen melancólicamente picoteando hilachascadáveres en los cementerios desordenadas, y su mudez rebote contra el hormigón desarmado de la ciudad.
Yo sé que el cielo no variará, que todas las distancias serán iguales y no habrá puntos de salida y puntos de llegada.
Yo sé que las serpientes serán transparentes y fáciles de detectar enrolladas en los caños oxidados de las calesitas ya sin caballos de madera, ni carros, sólo con el sonido de engranajes oxidados que mueve el viento.
Yo sé de las rutas perderán la prolijidad, agrietadas por las últimas semillas de cardo para nacer negras y secas antes de dar su última flor. y que miles de botas embarradas y sangrientas, en las banquinas, nos hablarán de su intento de huida, y que en algún lugar algo hará un ruido como de chispas o de agonía. 

Yo sé que ya no estaré para ese momento. Sé que vos ya no estarás en ese momento, pero sé que mucho antes de nuestras muertes, yo habré ido por vos y vos habrás venido con agrado.

19 de ago. de 2008

Zaz turned faded

No le extrañaba acariciarle la espalda y no tocarle las alas (ella las replegaba para no mostrarse distinta a todas).
En esa blancacamamar, ella o él (se turnaban) eran el río que el otro navegaba hacia un océano oscuro. La profundidad inminente, riesgosa, el peligro de ahogarse y también la superficie del aire, pero ese fue un amor de seudónimos, urdido para engañar corazones .

La confusión nace por desconocer la cardiobiología metafísica.
Durante la lima de los agostos, como diría Luc, el corazón consternado se rebela y aumenta el volumen extendiéndose hasta provocar grietas en el tórax.
Es así que en su carrera descendente choca contra el diafragma primero, luego el estómago, y el páncreas cierra la maratón, pero hacia arriba encuentra el camino liberado si halla el esófago y luego la garganta (de ahí viene el famoso nudo)
En ese movimiento ciego y doloroso choca violentamente con la lengua y se funde en ella. Consolidando un solo músculo, un solo órgano.
El corazón no sabe hablar y la lengua no sabe sentir. Esto significa que no se entenderán y uno terminará diciendo muchas boludeces al intentar revelar sus acciones.
La mente trata de organizar el discurso pero termina neurótica y subordinada al nuevo poder cardiolingual.
El punto es que el nuevo órgano al no manejar el uso de las palabras no puede dar respuestas a cientos de preguntas. Entonces busca el camino hasta la memoria para borrar las cosas que dañaron y comenzar a creer en los placeres. Lo que pide es algo de alivio pero la repuesta la tiene el otro.
Entonces uno sube al colectivo, se va hasta el último asiento, se desploma y lo aplastan las penas hasta entrar en el torrente sanguíneo.
Buenos Aires, noche, gente, frío. “Si estuvieras acá conmigo sabrías de lo mal que me hace que no estés conmigo” En los colectivos, los boletos no incluyen suicidio, y por eso sabe que debe bajar.
Que sube al colectivo, que pide uno de 90 y que vuelve a casa. Que no hay nada para contar y poco donde morir…

16 de ago. de 2008

Párpados

El infeliz, lo es mucho más al esperar un alivio mínimo. Siente crecer a cada instante la desdicha porque ni siquiera lo normal le sucede.
Utiliza la inmovilidad como talismán. Permanece acurrucado. Busca relajarse y trata de no pensar, pero es inútil. Como si fuera una encomienda extraviada en un casillero ajeno, el sueño no se hace presente.
Siente fracaso y sequedad en la boca, pero no quiere levantarse pues se podría despabilar para el resto de su vida.
Entonces cambia a otra postura más estirada, boca arriba, para luego modificarla en un ciclo de idas y vueltas que no provocan alivio más allá de unos segundos.
¿Cómo llegará la mañana? piensa. Luego piensa que no habrá mañana o que sufre una maldición. Más tarde asumirá que murió pero que sigue despierto y entonces ya no importa si habrá mañana.
Al sentir impotencia se animará a ir hasta el baño, sabe que sentirá frío y será una adversidad para el descanso. Lo acompañan la tos y el mal humor (que al regreso se convertirá nuevamente en angustia)
¿Cómo es eso de estar muerto y poder pillar, estar muerto y sentir angustia?
Guarda esperanza en el retorno al calor de la frazada, lo aliviará, piensa, lo cuidara se dice, lo acunará, desea. Son engaños tramados por su mente que no deja de acosarlo. La angustia se hace insostenible y la tristeza también. Está expuesto a lo que no debiera ocurrir pero ocurre sin piedad.
Dicen que un momento antes de morir, toda la vida pasa frente a los ojos de uno, en cambio en esta situación, un momento se detiene frente a los ojos de uno como para toda la vida, y se repite sin necesidad. La pesadilla ingresó a la vigilia, y ahora ocupa todo el cuarto.
La oscuridad de la escena desarticula la importancia de los párpados. No importa que estén cerrados o abiertos. Sólo importan sus preocupaciones, sus caminos trabados, su no trabajo, su frustración, su aislamiento, su ajenidad, su exclusión, su reemplazo, su materia disolviéndose en el tiempo y en el tedio. Pronto llegará la señal de no soportar más, entonces se levantará, tomará ese revolver barato, lo pondrá en su boca y disparará. A la mañana siguiente alguien al encontrar el cadáver, con gentileza cerrará los párpados que el horror mantiene abiertos.

12 de ago. de 2008

Verbos mudos

Son como las tres de la mañana. Tomo mate. Escucho la música de Blade Runner.
Este es mi lugar. Los que me conocen saben que malduermo, y tal vez me sospechan pájaro detenido detrás de esta ventana desde la que sólo veo el edificio de al lado, que está pegado a mis ojos, ligado a mi ahogo (aunque sea invierno).
Esas ventanas multiplican la oscuridad haciéndola más inquietante. Unas pocas manchas de luz que refleja mi heroico velador sobre los tabiques y paredes de los vecinos alcanzan para saber hasta donde llega el aire.
No pienso en nada, es decir no tengo nada que sentir, apenas las fragancias del Nag Champa que me dan una compañía etérea e invisible. Fumo.

Vos no estás mirando, no podrías hacerlo. Así quisieras no lo lograrías. Nadie puede hacerlo, pero yo te miro y entonces sin pensar en nada, sin querer sentir nada me abruman esos tumultos de verbos sin coraje ni explicación, como enjambres de mosquitas sobre el pasto recién cortado, y te siento.
No sé el por qué, pero cada palabra pierde sentido y te vas transformando en la vibración de un gongyo que flota por sobre mi entendimiento, sin forma y sin noticia. Sin pronunciación. Fascinante y cerca, pero también, como un cuerpo que busca más allá.

Abro la ventana. Abro un poco más la ventana para que entre más noche y más silencio y entonces recapacito e intento dejar de pensarte y al mover las sábanas creyendo que puedo dormir me aparece esa tragedia, tu ropa blanca, que al quitarla me confiaba tus sentimientos y quisiera fundir mi piel en tu distancia desgarrándola en presente húmedo hasta revivir que tu humedad es más que la humedad y ese perfume tan íntimo que ahora es una carta olvidada en mí. Y entonces, me vuelvo la mirada para dibujarme las nadas que te tengo y comerlas y besarlas y devorarlas hasta reconocer que no hay verbo más allá de tu cuerpo.

10 de ago. de 2008

Criminal

Lo deseaba tanto como yo
Los cuatro golpes certeros igual que balas, ingresaron en su pecho.
El hierro de la barreta rompió el esternón y ya no pudo hacer nada más que observarme con cara de estúpido que perdona, .
Pensé que lo vería sorprendido o asustado, pero me dí cuenta de que me estuvo esperando. el también sabía de esto.
Miré fijamente la herida sangrante cuando el hierro penetró por quinta vez en el cuerpo, apenas frenado por el crepitar de los huesos. Al ingresar rozó el corazón, entonces dejé a un lado la barreta y comencé a escarbar con mis manos. Nunca, como en ese momento, las imaginé tan pesadas y profundas, amarillentas acaso.
El corazón apenas latía, y las mejillas tomaban el color lívido de la harina de trigo. Un golpe. Otro golpe. Supe que no quería hacerle el daño que le provocaba, pero alguien debía hacerlo y él mismo no podía. Quité mis dedos del cuerpo para lamerlos, pero no sentí el sabor, apenas percibí la temperatura. Me miró desde la lejanía de los agonizantes. Me miró y supe que agradecía a pesar del dolor inmenso.
Piadosamente su corazón confundido se resistía a callar, no quería ser espiado al dejar la vida. Le consedí unos instantes, miré hacia un rincón mientras colocaba de nuevo la mano en mi boca para saborear el sinsabor de la muerte y cuando regresé la vista hacia él, ya habían iniciado el destierro. Con un cortapapeles intenté separar las fibras del corazón.
Abrí y desuní como si fuera un cirujano.
Ingresé a su profundidad ahora que ya no había resistencia. Cuando al fin pude desgarrarlo dejé el cortapapeles a un costado y con la yema de mis dedos penetré sus secretos. Separé la esfera casi negra y como si se tratara de una copa de vino se derramó el contenido en mis manos. Mordido por mis uñas me salpicó el cuerpo, entonces, de un tirón salvaje logré arrancar el corazón.
Ni siquiera se me cruzó la idea de lavarlo, porque eso sería una blasfemia, un acto litúrgico de humillación.
De rodillas aún, al lado del cadáver, comencé la búsqueda de los secretos más íntimos. Escurrí la sangre, ya fría, para hallar los nombres escritos en su interior y espantarlos como a palomas, haciendo que se fugaran para perderse en las calles, hacia a otro hospedaje, pero no los hallé. No estaban escritos en la carne. Las letras que talló Eros eran más sutiles que lo esperado.
No sentí asco ni miedo sólo ansiedad y un poco de vértigo. El olor de la sangre me atrapaba dulcemente al adherirse a mí.
Corté las venas intentando descifrar el torrente de los deseos.
Los ruidos de la tarde entraban por la ventana abierta, los colectivos, las voces que pertenecían a un diálogo gritado entre dos adolescentes, una sirena lejana... todos seguían en su vida mientras ignoraban que se había asesinado a un hombre.
Comencé a golpear el cráneo contra el piso hasta fracturarlo. Las astillas de los huesos no saltaban, quedaban pegadas a los fluidos y a la alfombra. Tampoco hallé lo buscado. Allí no había fotos. Los leves tesoros ya no existían, o se los había llevado con él.

Me senté en el piso al lado de mi propio cadáver hasta ahogarme en la sinrazón y encontrar alivio. Nuevamente olía a fresco, a inocencia. Miré hacia mi antigua morada, el espejo, y supe que jamás regresaría a vivir en la celda de silicio y plata.
Ahora, creyendo no contener más nombres ni imágenes, coloqué sobre mis hombros el cuerpo muerto, caminé hacia la calle para tomar un café y acaso ver si se podía vivir de nuevo.

8 de ago. de 2008

Talismán

El único talismán fue tu sonrisa
Te prometí -en voz baja- los sueños más azules de las morochas horas, y para no equivocarme fui colgando en el alambre del lavadero cada uno de los pasillos que supe no me acercarían a vos. No pude descubrirlos todos.
Esta tendencia a lavar pasados y hacerlos olvido me hace sentir afuera del laberinto, pero la geometría no se desvanece con las intenciones

Los mortales temerosos de la suerte
embarcados en sueños a la deriva
transitamos sin encontrar la salida
del oscuro laberinto de la muerte.
Endiablada condena que nos envuelve,
(perseguir los silencios de las lejanas
lunas). Entreviendo suceder mañanas
Como dolor que parte y dolor que vuelve.

Cercados por palabras que nos aislan
las circulares paredes suceden.
El laberinto de tiempo procede
a construir sus vanas utopías.
Una mitología de ilusiones
deslumbra el suceso y genera
la esquina donde el Tedio, espera
de un salto devorar las emociones
El Destino goza al desafiarnos,
rige al Azar, para enfrentarnos
con el coraje y con la tristeza.
Secretas leyes de un perverso torneo
Espían los pasos y los deseos
matándolos con premura y certeza.

7 de ago. de 2008

Misceláneas 7

1) Ella no quiere nada con él. él no puede esperar nada de ella
Ojo, siguen complementándose

2) Escuchado en la calle de una chica glam a otra
"Al principio no comía y me dolía la panza, después, al día sin comer me dolía la cabeza, pero ahora me acostumbré y estoy dos días sin comer y no me duele nada"
Ojo, el muerto es el último en enterarse sobre su estado de salud

3) Mirá te paso esta dirección para que vayas. Es un concurso de novelas, igual no te hagas ilusiones
Ojo, ¿aceptar desafíos no requiere esperanza?

4)
Ojo, a veces el silencio es lo mejor

5) Ella dice que lo extraña, pero no quiere verlo. Él dice que la cuida, pero luego la hace llorar. Ambos dicen que se quieren, pero alternativamente se apuñalan.
Ojo, Tinelli debe estar preparando un programa de cámaras sorpresa y jodas re pesadas.

6) Si algún director de cine decidiera hacer una película sobre mi vida, el musicalizador tendría el trabajo más fácil, usaría la música del final de Esperando la Carroza.
Ojo, si hace un docomental corto con la cortina de Los Tres Chiflados ya está bien

7) Sería bueno que alguien nos pasara un fondo musical ante cada situación que vivimos. Sabríamos qué cara poner y no tendríamos que experimentar tantos sentimientos.
Ojo, me parece que hay un sentimentalizador que nos jode aunque estemos en silencio.

8) Si estuviera al lado tuyo te devoraría, como solamente puedo extrañarte, me devoro.
Ojo, me estoy pareciendo a José Narosky, ¡utamadre!

9) Ojo, a veces es bueno no ocultar todo, pero ¿qué seleccionamos para decir?
A veces lo bueno es no resignificar y tomar las cosas como son dichas

10) Cuando quise cerrar el blog, tuve 20 comentarios, al continuarlo tuve 2
Ojo, estaban más cansados que yo (siempre pasa)


5 de ago. de 2008

La Astróloga

Aquí había sido primero la seguridad del no. El métodico destello de la inseguridad y mi timidez. La vaguedad de creer que lo feliz debe ser triste. El juego montado en la indiferencia y lo previsible: Esa mujer no me mirará... Esa otra reirá de compromiso... Ese mozo no verá mis indicaciones para traerme la cuenta... Esa avenida dejará de llamarse Julieta para cambiar su nombre por el de la Astróloga...
De alguna manera manteniendo la misma rutina, las cosas se transformaron en otras. Se desbordó en nuestro placer el zumo amable de lo distinto. Todo se hizo de otra cosa sin darme cuenta de lo diferente.
Acaso la embriaguez taciturna de la Astróloga hiciera que mis dogmas se profanaran con el perfume de sus sahumerios hasta el rito de blasfemar la mirada y el labio partido.
No convivíamos, pero el baile daba comienzo sin alterar lo estático. Una antagonía amorosa para no ser devorados. En nuestro vocabulario no existía la palabra: amor. Éramos dos juguetes que se jugaban mutuamente.
La magia permanecía en algún lugar entre la ventana y el orgasmo, sin embargo, nos comportábamos amablemente incompatibles, pero cercanos.La Astróloga se esmera en el orden. Acuña el arcano de hallar mis astros, yo en tanto, me disciplino involuntariamente en acciones de encubrimiento, pero ninguno triunfaba sobre el otro porque imperó la sensualidad de ser el otro, el buscado, el temido, el que podía hacernos daño y nos aliviaba.Escuchábamos música mientras nos miramos para confirmar que el otro era un cine, una ficción que se desarrollaba frente nuestro y nos elegía.Ella hacía el café, ponía la mesa, acercaba el desayuno, untaba queso en el pan y yo la disfrutaba con pudor. La Belleza no puede ser tan simple que pase delante mío sin cegarme, me repetía yo mismo. Nunca seré tan ella, me decía, y me consternaba pensar eso y darme cuenta que sus maravillas no eran conocidas por el resto del mundo, y a la vez me sentía orgulloso de ser yo quien la viera así aunque no encontrara motivo porque en nuestro vocabulario no existía la palabra: amor Después, mientras volvía a mi casa en Estambul o en Lyon y el diccionario se dormía contra la ventanilla del colectivo, sentía que había amado. Pero la felicidad debe ser triste, repetía con beligerancia mi último credo hasta convencerme de que eso no era amor.Llegó el momento en que la Astróloga se desmayó. Una mitología de angustias y mares oscuros asedió mis pasillos. La perfección de la tormenta golpeó mis ojos con miedos seculares, agrietó los sedimentos del corazón y aparecieron los gajos tiernos que ella había plantado. Tan asombrosos como las lágrimas bajo la lluvia.No te pierdas, le decía asustado, no te pierdas en el desmayo y ella me miraba y no entendía que yo había encontrado las flores. En nuestro vocabulario no existía la palabra: amor, y nadie creía que yo pudiera dejar de ser amante para ser enamorado.Cada palabra era aceite que nos impregnó de sensualidad. Pero no bastó y esa maldición castellana, de poder estar sin ser, secó el húmedo pliegue del amor.

30 de jul. de 2008

Pasillo de salida

Si por algún motivo arbitrario y superfluo llegaste hasta aquí, fue en vano.
No sé escribir, pero tengo la fortuna de reconocer que lo hago mal.
Así que... bueno, tal vez nos veamos en otro lugar algún día.
Ahora, andate a buscar espacios menos inhóspitos y fríos que este blog.
Aquí, solo un galpón de silencios y olvidos.
Cualquier voz en intento, chocará contra los muros


El destino es implacable y lo que se mostraba sólido apenas fue un desafío para el tiempo.
Todo acaba o al menos todo cambia hasta desgranarse en lo virtual y en lo real (si es que no no son dos caras de lo mismo) Es hora de seguir a muchos comentaristas que me precedieron en la salida.
Digo que este blog llega a su fin. No tengo nada más para escribir. Desde hace tiempo, cada día fue borrado un post y ese vacío se acerca. Debo dar gracias por el instante que me dedicaron y les aseguro que yo también dediqué mi tiempo a ustedes.
Me duele mucho cerrarlo aunque ha perdido la razón de ser.
Pero he dejado los dogmas hace tiempo, no me crean demasiado. No es que mienta sino que lo definitivo y el arrepentimiento, forman parte de mí

28 de jul. de 2008

Asterion

Demasiado vulnerable para permanecer afuera de mí, busco abrigo entre la tibieza de mi carne y el olvido de la Historia.
Aquí no hay sol ni actos ajenos que me hagan daño. Aquí no espero llamados telefónicos que no ocurren, ni me ilusiono creyendo escuchar palabras no pronunciadas. Aquí las acciones son mínimas y tristes, pero dulces. No tengo que dormir, no tengo que comer, la única obligacion es el encierro. Claro, pierdo cosas, pero también las perdí cuando las tuve.
Ante mi sangre no aparece el reflejo de mi cuerpo. No saber quien soy me quita peso.
No tengo definiciones que defender, ni histéricas esperanzas que me lleven al fracaso y la humillación.
Solo aparecen quemaduras provocadas por haber visitado la Belleza. La Belleza quema, denigra lo sucedido anteriormente, y luego se va dejando el alma en llamas.
Desnudo de todo juicio, lamo esas cenizas para borrarlas.
El precio es el silencio y también es la meta. No existen lágrimas porque aquí nada es medido con el tiempo.
Las dagas de la clepsidra y los horizontes, no tienen ingreso.
Afuera, los amores polinizan al sufrimiento. Afuera, todo muerte, acordes del no, melodías de lo efímero, pero hasta aquí no llega el ruido de la muerte limando los barrotes conque Amor intenta protegernos.
Aquí vivir es un sueño sin imágenes.

26 de jul. de 2008

En otro orden de cosas

Te amé de a pedazos y con mi típica vergüenza disfrazada de silencio (por eso no la conociste), así tus misterios me devoraban y no tendrían fin, pero nunca hubo lugar para un adulto en este montón de vejez.
Te amé de manera infantil, sin saturarme. Corriendo por tus pasillos y frenando caprichosamente. Amarte por entero, de los pies a los cabellos, es una idealización burguesa. Yo prefería lamer tu codo y que me intrigara el oído para después morir en el misterio del oído en víspera de tu pierna izquierda. Y quitar las lagañas de tus lunas rosadas, pacientemente, sin saber nada de vos más que rumores de placer y eternidad.
Te amé nacido en la muerte al desprenderme de mí para gobernar por vos, tu cuerpo y tu tristeza. El arte de la adivinación y la magia te construyeron Ella.
Ella, la que ya no está, la que se ha ido con el universo en donde abrigaba mi deseo y mi pensamiento.

Este laberinto y su huésped -que yo creía construcciones ajenas- eran reflejos de mi mente y su monstruo, engaños de un misericorde espejo para no mostrar el horror. Saber esto es el último paso antes del exilio.

25 de jul. de 2008

Ellasdos

Esas tetas me hablaban. No les importaba la mordaza del corpiño, ni el sweter, ni siquiera el tapado o la campera. Ellas me hablaban, y lo que es peor, canchereaban.
A veces, salíamos con Lorena a caminar o a tomar un café y ellas me provocaban. Me distraían No podían permanecer calladas.
Yo intentaba ponerme serio y mantener la conversación con Lore, decirle cosas como: "En esta vida hay que ser muy precavido" pero para ellas la vida era menos solemne y preferían divertirse. Hasta llegaban a decir rimas groseras aprovechando las últimas palabras de mis oraciones.
No eran demasiado grandes, ni demasiado chicas, ni muy redondas, ni en punta. Tampoco eran el término medio, pero eran muy simpáticas y ocurrentes.
Sólo hablaban conmigo. Lorena no las escuchaba, ni siquiera en la ducha cuando cantaban Singing in the rain a dúo. A veces, me despertaban susurrándome al oído y se dormían con mi voz en su piel.

Fingían estremecimientos y cuando por algún motivo yo contestaba con mal humor, ellas utilizaban el truco aprendido. Nos hicimos muy compinches, tanto, que a veces era un ménage à trois, pero un día dejaron de hablarme. Al tiempo se llevaron a Lorena.

23 de jul. de 2008

A poco después

El arrebol juega a la esgrima con las sombras. Sólo los tontos apuestan a la miel.
Es dulce creer en las hendijas de luz, pero el cielo está muerto de grietas. El gris de la explosión le pegó en la cara y repetirá soles tartamudos.
Brindis con tangonías diluidas entre uvas de alplax y un collar de caramelos mordidos, a medio amargor, para superar el peso de la sangre fatigada.
Sin las encrucijadas, las huellas se pierden y flotan invisibles en el espejismo.
Llegar vivo a la madrugada es cosa de valientes. La nariz se quema de tanto respirar y la mirada se enreda en los mapas fantasmas, que mienten la ubicación del tesoro

Ella tenía otra voz oculta en la mochila. A él le crecían dagas en la boca. No supieron otra cosa que mutar.
A cada morder, a cada gozar, a cada balbuceo, un terrón de opio para no ver los huecos del cielo. Hay que juntar el termo, las colchas, el mate, los naipes, y lo más que se pueda del mar. Nadie sabe cómo eclosionan las presencias.
Para no morirse del todo, habrá que caminar cerca un espectro de otro.

17 de jul. de 2008

Tanghídico

Estas noches son guadañas de grillos. Me parece que los grillos no sufren el calor, sin embargo tratan de mantenerse ocultos en un mismo lugar, al igual que Claudia, que en el sector de la cama en que caía quedaba durante todo el amor, como esos barcos aparentemente inmóviles en el horizonte, pero que a la mañana siguiente ya no están, tal como hizo Gustavo cuando consiguió novia y se creyó que ese era el motivo de la vida y no volvió al bar, y se casó, y tuvo tres hijos, y fue a reuniones de padres en el colegio, y a Carrefour a hacer la cola en la caja de los envíos a domicilio y se quejó en troupe de desgraciados por los avatares del corralito y después se separó y ahora busca el bar, pero nosotros ya nos fuimos a colonizar otros moscatos.
Y todo parece estar hasta que se va sin aviso y entonces queda un recuerdo con la consigna de ahuyentar al olvido y la ingenuidad de creernos mejores porque no olvidamos.
Al recuerdo de Claudia lo abrigan los grillos. Si no fuera por la débil constancia y la insensata delación, la hubiera olvidado en el fondo de otra sangre, como a Gustavo que me lo devuelve el fernet con Cinzano.
Nosotros ya no somos los que aman, sino los que recuerdan para creer que seguimos amando, pero a veces hay vientos cálidos de primavera que me hacen recordar el vuelo de la pollera de Micaela o el viento frío de abril que me trae media docena de ausencia.
Todos escapamos de la escena para simbolizarnos en los detalles corrientes y múltiples. Como caricaturas que restaron su piel a la imagen.
Y entonces, los grillos son más ella que ella, y el viento que iza polleras es más Micaela que Micaela, pero Micaela y Claudia serán otras cosas para otros, hasta que todos los aconteceres las recuerden y su yo, sea un símbolo indescifrable para su confundido yo.

¿Qué aroma despierta mi recuerdo en vos? ¿Qué brisa te hace decir mi nombre casi olvidado? ¿Qué mirada te recuerda mis manos?

14 de jul. de 2008

Un otro

Ella dijo que no sabía el por qué pero que de esa manera todo iba a ser mejor para los dos.
Estaba segura de que convenía vaciar el sentimiento en ese momento y no esperar a que avanzara. La miró y supo que ella nunca había entendido.
Había sido engañada por la creencia de que el amor es secuencial y crece a medida que pasa el tiempo, sin embargo, él sabía que era lo opuesto. Puede mantenerse el amor pero no ser superior al día en que uno toma conciencia del Otro.
Entonces aceptó lo que ella dijo. El amor no está sujeto a explicaciones.
Ella nunca más tuvo necesidad de hablarle. Él, en cambio, tuvo necesidad de saber, pero nunca le habló para que no tuviera que inventar explicaciones indoloras.
No paseó más por las zonas por donde caminaban y cuando una mujer con la que está pide lo mismo que ella pedía se disculpa y se va (aunque parezca mentira esto lo hace misterioso e interesante)
Cuando le preguntan por ella, contesta acerca de otras. No la nombra ni con eufemismos. Borró de su vocabulario todas las palabras que lleven la sílaba inicial de su nombre. Esto es difícil dado que algunos verbos y sustantivos eliminados son necesarios para la construcción de un discurso amoroso claro, pero se arregla. También logró que su percepción cambie bruscamente el color de la ropa con que la recuerda y no sea similar a la de otra mujer.
Pero lo mejor fue cuando se dio cuenta de que ella no hizo esos ejercicios y aunque ya no le interese, recuerda al hombre del instante de la separación.
Ahora él habla menos y su sonrisa es más seductora, sus ojos pronuncian palabras mejores, y las manos aprendieron a hablar en cuatro idiomas.
Sólo le queda (de lo que ella conoció) abandonar la costumbre de escribir en un blog.
Camina por la calle como si ella no hubiera existido, le agregó a otras mujeres, las virtudes y defectos de ella, haciéndola desaparecer.
Está seguro de que el día que lo vea le dirá a su amiga: “Ahí va ese…” y su acompañante le responderá: “No, ese no es como me dijiste que era…” y en su mundo aparecerá uno más que no le de bola.
El capricho habrá cambiado de manos.

8 de jul. de 2008

Humo

Nací en esta isla y nunca salí de ella. Está ubicada a tres días del continente. Es apenas una colonia de pescadores y algunos comerciantes de lana. Tiene su faro y tenía sus botes. Ciento setenta y ocho personas exactamente, antes de que el asesino comenzara su ataque.
Todo comenzó en una noche serena de invierno. Las barcas se perdieron, algunas quedaron hundidas cerca de la costa, otras solamente desaparecieron. No supimos qué pudo haber pasado con ellas. 
En la mañana todo el pueblo salió buscarlas, pero sólo vimos restos inservibles.
Por la tarde, en medio de la tarea, encontramos cinco cadáveres. La familia Nourto había sido asesinada.
La aldea es un lugar sencillo y pacífico, los únicos que tienen armas son los dos del destacamento policial, Soria y Mehesi, pero ellos no fueron. Antes del anochecer los encontramos destripados en la playa.
Somos tan elementales que ni supimos de quién sospechar, pero alguien había sido.
La siguiente víctima fue Alfredo Mendía, el farero, que cayó o fue empujado desde las ventanas más altas del faro. Antes de transcurrida la primer semana, 65 personas habían sido asesinadas.
En la semana siguiente, no ocurrieron más muertes. Todos estábamos temerosos de salir, y habíamos organizado una patrulla, yo no formé parte de ella, y creímos que la situación estaba controlada aunque el asesino no fuera descubierto.
A la semana siguiente, otras cuarenta personas murieron. Algunos asesindos a golpes, otros apuñalados y unos pocos por dormir con el bracero y las puertas y ventanas tapiadas, a causa del miedo. Dos matrimonios se suicidaron atacados por el pánico.
Entre los ciento nueve vecinos muertos figuraba gente de todas las edades, viejos y jóvenes, débiles y fuertes, hombres y mujeres.
Las sesenta y nueve que quedamos con vida nos agrupamos en la Iglesia. Llevamos remos, palos y todo lo que pudiera representar un arma que nos ayudara. No hubo caso. en diez días sesenta y siete fueron masacrados. Solo quedamos Ballester y yo. Hace dos horas salí a buscarlo porque no sabía de él y me topé con su cadáver cerca del corral de ovejas. Regresé corriendo a la Iglesia. Entré, trabé las puertas y me escondí en la sacristía, ahora noto que del cenicero emerge el humo de un cigarrillo mal apagado.

3 de jul. de 2008

Tregua

¿Sabés qué? ¡No te soporto más cuando se te vuelan las urracas!...
Ya no me resulta gracioso. Al principio hasta te digo, que era un poco... no sé... erótico. Pero ahora ya no me seduce.
Reconozco que tuve algo de culpa por la manera en que se fue destruyendo esta relación. Tal vez acepté demasiado sin saber poner los límites. Me resultaba divertido verte enojada, maldecías a todo el mundo y caminabas de un lado a otro por la casa siempre refunfuñando, y dándole a la maldición, amenazando... y ¡ojo, eh! qué cuando vos amenazás, sos de temer, pero a mí, que querés que te diga, me calentabas... yo me ponía a full y vos lo sabías aunque después te mandaras la parte y en cuanto tuvieras oportunidad me clavabas los dientes mordiéndome con ganas.
¡Claro! qué le voy a hacer... yo también me lo buscaba. Lo feo era que escupieras mis pedazos de carne por detrás de los sillones, como queriendo ocultar lo realizado, sin hacerte cargo de tu violencia.
Sí... si, está bien, lo corregiste y nunca más sucedió.
Desde entonces, fuiste más cuidadosa. Cuando llegaba más tarde que lo habitual, me esperabas con un frasco ya preparado para la ocasión. ¡Y entonces, sí! ¡Minga de tratarme irrespetuosamente!... Ahí están guardados de manera metódica los 3 dedos de la mano izquierda que me amputaste a dentelladas aquel día que me viste charlar con la vecina. También acomodaste como si estuvieran saludando, los cinco de la mano derecha, y en el estante de arriba del televisor, cualquiera puede ver que mis dos tobillos fueron cortados sin un rasguño siquiera.
Incluso, tengo que aceptar que pones buena voluntad y les cambias el formol a los frascos y pasás el plumero por sobre las tapas para sacarles ese polvillo que queda tan mal.
Los cartelitos, que a manera de etiquetas, te esmeraste en colocar, también señalan un detalle de buen gusto.
En cambio, no me gusta tanto, que en el mismo recipiente hayas juntado a mis orejas con mis labios y con mi nariz, porque me da un poco de aversión, repugnancia... ¿sabés?
Pero igual, no nos vayamos por las ramas. Creo que lo mejor para nosotros, por ahora al menos, es separarnos un tiempito y ver qué pasa...