25 nov. 2008

Paradero Granados (cerca de alguna montaña)

En abril del 98 llegué a Paradero Granados (nombre de ficción) un pueblo fantasma en la cordillera o más o menos por ahí, que me era completamente desconocido y, que por motivos que entenderán, no diré en dónde queda, sólo puedo aclarar que Paradero Granados tampoco era el nombre que tenía en aquél momento.
Como señalé anteriormente se trataba de un pueblo abandonado. No había gente, los comercios estaban vacios y apenas una fábrica destruida por los años, posiblemente alguna crisis y el paulatino desdén contribuyeran al desamparo del lugar. No había ninguna iglesia, ni restos del banco de la Nación que supuse debió existir.

Era el sitio ideal para mí. Escondido en las montañas del sur, y aunque lo descubrí de casualidad, inmediatamente lo adopté como propio. Lamentablemente no quedaba ningún alimento. No frutales, no huertas. Nada. Esto no resultaba antagónico con mi idea ya deseaba abandonarme hasta morir sin que nadie me condenara, ni me cuestionara.

Sin embargo el instinto es brutal. A los cinco días aún no había muerto (encontré un arroyito de poco caudal, a un kilómetro más o menos) pero tenía un hambre atroz. En los primeros días de mayo salí a buscar algo con que alimentarme o a gastar las últimas energías que aún mantenía.

En la calle principal del pueblo vi un auto detenido y me acerqué hasta allí. Cuando el conductor salió del coche lo encaré rápidamente y mostrando con agresividad el cuchillo con el que salí a conseguir algo, le dije: Esto es un asalto, dame todo lo que tenés. El tipo no opuso resistencia, el dinero, el celular, las llaves del auto, todo pasó a mis bolsillos. Mientras gozaba de mi botín escuché:

-¿Y ahora qué hago? dijo el hombre con la calma de quien pide un consejo
-Hmm- respondí rascándome la cabeza, yo voy a comprar algo para comer al pueblo vecino. Vos si querés elegite una casa y descansá. Si te vas caminando te vas a morir de frio.

Cuando regresé con algunas provisiones el tipo ya se había instalado y nos pusimos a tomar unos mates, me contó de sus dichas y desgracias, yo le conté de las mías y se nos pasaron las horas.

Cuatro días más tarde un nuevo auto y dos mochileros pasaron por el pueblo. Afortunadamente no guardaban relación entre ellos y cada uno vino a distinta hora, así pudimos robarles todo. Me fui al pueblo a comprar más víveres mientras ellos pletóricos de malasuerte en un paraje tan inhóspito buscaron el amparo de un techo.
Al regresar lógicamente los invitamos a cenar.
Así se formó este pequeño pueblo que ahora ya cuenta con más de ciento cincuenta mil delincuentes y tengo el agrado de gobernar.

En el año 2005 se nos ocurrió poner avisos en los diarios porteños con el mensaje engañoso de "Viva una vacaciones distintas alejado del ruido" Este anuncio nos proveyó principalmente de turistas solitarios. Fue un acierto. Cada vez que viene alguien, los vigías puestos en puntos estratégicos, nos informas y todo el pueblo sale a robarles. Algunas veces vendemos los automotores con el consentimiento del ex dueño. Lo recaudado es para todos.

Algunos de nuestras ex víctimas, escaparon pero al tiempo regresaron, claro, los volvimos a robar. En el año 2007 uno de los fugados llegó a denunciarnos ante la Gendarmería pero el primer grupo que vino a investigar fue completamente asaltado. Las armas allí robadas pasaron a ser utilizadas para mejorar nuestros delitos y defendendernos de las siguientes patrullas. Los gendarmes ahora conforman nuestras FF AA

En la última asamblea, se planteó la idea de tener actividades legales paralelas, pero la moción fue rechazada de plano, en cambio aceptamos la propuesta de don Carlos Casares (todos nuestros nombres son truculentos) que propone expandirnos a otros pueblos. En fin, nuestra ciudad se encuentra en pleno empuje a pesar de las crisis.

3 comentarios:

UVT dijo...

Muy bueno. Me gustó mucho.
Y el de la Supertetas también.
Abrazo.

Asterion dijo...

Hola UVT. Gracias por el comentario, no te invito nada porque acá todo se puso muy desértico, pero ya mejorará.

Anónimo dijo...

Buen comienzo