1 sept. 2008

Final de Juego / Inicio de Partida (2)

El día siguiente llegó sin que la noche se fuera -ella se había ahorcado de madrugada en algún árbol y ahora nadie podría descolgarla-La luz del día sería un nuevo instrumento de tortura. Las sombras se habían comido todo el cielo. Apenas dejaron una estrella débil (tal vez pensando en engordarla y devorarla en quince días)
Las letras le picoteaban en la garganta con la intención de desayunar, pero no se inmutó. No dormir lo había anestesiado.
Quiso encender una fogata usando algunos sustantivos a los que buen combustible, pero pensó que los piratas podían estar cerca y acechando, así que sólo los frotó contra sus brazos y piernas cuidando no acercarlos al pecho. Las cosas sobrehumanas que estaban contra el pavimento lo empujaron a caminar. “Cada vez que nace un misterio lo hace de manera impensada, silenciosa y fatal. Nadie puede enfrentar un misterio nacido en la noche mientras uno está aterrado con sus propias claridades” se dijo y guardó un poco de oscuridad en el bolsillo izquierdo del pantalón. El frío pesaba en la cabeza y los hombros. Algo cambió los imanes de los astros.
El mundo entero seguía tan vivo como la muerte, pero sin manera de comprobarlo. Sólo se escuchaba el silencio de los pájaros muertos y el roce de una canoa deslizándose en la laguna de cenizas que el día anterior había visto sin mirar.
Creyó que eran los piratas y su mano se aferró al cuatro de melatonina, como si fuera un puñal o un talismán de protección infinita. (hasta los talismanes saben que los talismanes no existen) pero su mano sólo conocía las premisas del azar y del amor. Entonces escuchó cantar a los Ynút.
Los Ynút cantan en voz alta, esa es su habilidad, creen que así desatan la magia de las ramas secas y sus canciones contribuyen con la primavera. Son inofensivos si uno tiene la precaución de no entenderles. Todos los Ynút son machos. Nadie sabe como se generan. Posiblemente en el centro de la Laguna de Cenizas haya una máquina de clonación, pero no se escuchan ruidos.
“Etreus ed anañam anu ed rolo le omoc evaus ant se alle” cantaban los Ynút mientras pasaban a unos metros de él, ignorándolo.
Se dijo que el Cantar de los Ynút fue utilizado en un documental acerca de ellos, allí murieron todos los espectadores en el minuto 24 de proyección. El director de sonido lo había hecho un mes antes. Sin embargo para otros sus melodías calman las angustias.

Otros, ellos, claman en un horizonte sin luz, pensó. Otros, ellos, amantes del delirio buscan la disonancia que agriete al mundo. Otros, ellos, no saben que el abismo son los pechos dulces de una tirana, se dijo y pensó en ella pariendo la gran roca.

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