5 dic. 2008

La petite mort (RGT)

Para saber olvidar...
Es necesario hacer livianas las palabras y quitarles los otoños. Perderse en pasillos como un marinero en la noche del mar, y migrar desde el muelle del alma, hasta la calle Soca, en Colonia.
Es importante salir a quemar las llamaradas duras del invierno, y hacer tan errantes los ojos como las piernas.

Abrazarse al fondo del malbec en la entrenoche regada de ladridos y confusas voces del amor
y dormitar de madrugada en la parada del colectivo con el corazón en calma, sin pensar en las altas luces de los edificios ni en las hogueras encendidas por la garganta.
Y andar con moral ligera y pantalones arrugados, sin distinguir un recuerdo de un sueño, bebiendo el alcohol del buen hablar.
Para saber olvidar...
es necesario no asustarse al partir y amar todas las bellezas de las rojas señales de los naufragios.

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