23 nov. 2008

Perfectas

Si Súperman tuviera tetas serían como las tuyas, le dije con más onda que ilusión pero instantáneamente supe que había descifrado el secreto. Su poder quedó tan expuesto como el viento. No hizo falta agregar ninguna palabra más, apenas mantener el nivel de interés. Lamenté, eso sí, habérselo dicho a los 20 minutos de conocerla, el resto de la fiesta ya no tenía razón de ser y ojalá después de ella, el resto de la vida careciera de motivos.
Ese momento sería la pérdida de conciencia, el tiempo limitado a la eternidad, la desolación de los recuerdos y la plenitud de los olvidos.
Ninguno podía asegurarlo pero nos fuimos y elegimos ser vulnerables.

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