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16 oct 2008

Éllosmi

Algún día (pienso cuando la cuarta copa de vino ya me fue servida y casi tomada) me reconciliaré con mis todoslosquefuimos y que me han hecho nacer hoy, tan sórdido y triste.
Perdonaré al que provocó la pérdida de Stella y al que cometió las faltas que espantaron Julieta. Al que no supo amar a Paula y al que me llenó de horror al enamorarse de una histérica, a la que no nombro para no convocarla.
Todosellos dejaron sus papelitos de heladera, metafísicos, reclamando no ser juzgados con severidad.
Los perdonaré en algún momento pero no ahora, porque sigo sujeto a sus elecciones, a sus caprichos y estupideces.
Claro que tienen una excusa: ellos que fueron pasado en realidad viviron su presente, aunque limaron mi credulidad e inocencia, y todo pasado o futuro sólo tiene lectura en el ahora plagado de olor a fantasmas que esperan un veredicto.
Ellos me dicen: para amar de nuevo sólo debo esperar otro día.
A ellos los perdonaré (y tal vez sin saberlo ya lo haya hecho) pero están los otros (con los que no sé qué hacer) Los de los días ciegos y mudos que ni siquieran pueden pedir clemencia por su timidez. Los que nunca colmaron la copa, los que en la soberbía ocultaron su mediocridad. Los que creyeron que el universo moría con ellos y no sembraron y no rieron y no sedujeron, y evitaron la valentía, la beligerancia, y se tiraron en la litera del pabellón de castigos porque les dolían los huesos y esperaron que los despertara el teléfono mientras pesadillaban las huellas que los dictadores provocaron en su boca y en sus ojos, y sintieron que no habría otro día y su pureza no los defendió del dolor.

17 jul 2008

Tanghídico

Estas noches son guadañas de grillos. Me parece que los grillos no sufren el calor, sin embargo tratan de mantenerse ocultos en un mismo lugar, al igual que Claudia, que en el sector de la cama en que caía quedaba durante todo el amor, como esos barcos aparentemente inmóviles en el horizonte, pero que a la mañana siguiente ya no están, tal como hizo Gustavo cuando consiguió novia y se creyó que ese era el motivo de la vida y no volvió al bar, y se casó, y tuvo tres hijos, y fue a reuniones de padres en el colegio, y a Carrefour a hacer la cola en la caja de los envíos a domicilio y se quejó en troupe de desgraciados por los avatares del corralito y después se separó y ahora busca el bar, pero nosotros ya nos fuimos a colonizar otros moscatos.
Y todo parece estar hasta que se va sin aviso y entonces queda un recuerdo con la consigna de ahuyentar al olvido y la ingenuidad de creernos mejores porque no olvidamos.
Al recuerdo de Claudia lo abrigan los grillos. Si no fuera por la débil constancia y la insensata delación, la hubiera olvidado en el fondo de otra sangre, como a Gustavo que me lo devuelve el fernet con Cinzano.
Nosotros ya no somos los que aman, sino los que recuerdan para creer que seguimos amando, pero a veces hay vientos cálidos de primavera que me hacen recordar el vuelo de la pollera de Micaela o el viento frío de abril que me trae media docena de ausencia.
Todos escapamos de la escena para simbolizarnos en los detalles corrientes y múltiples. Como caricaturas que restaron su piel a la imagen.
Y entonces, los grillos son más ella que ella, y el viento que iza polleras es más Micaela que Micaela, pero Micaela y Claudia serán otras cosas para otros, hasta que todos los aconteceres las recuerden y su yo, sea un símbolo indescifrable para su confundido yo.

¿Qué aroma despierta mi recuerdo en vos? ¿Qué brisa te hace decir mi nombre casi olvidado? ¿Qué mirada te recuerda mis manos?

17 jun 2008

El amor de A B y C

Como todos los fraudes ese amor fue secreto, como todos los resplandores, efímero. Ahora fue dejado en la hoguera de los sueños. A la que marchamos cada cual con el suyo para mantener la llama encendida y generar el calor que el planeta requiere. Para quien no entienda, el amante parece un zombie, una rama de árbol, una ola, un día laboral. Es nada. Una voluntad invadida por un depredador salvaje.Los amantes están perdidos, fatigados, solo pueden ser; amantes o la más absoluta soledad.
¿A quién abrazar cuando el abrazo exige palabras? ¿Qué silencio usar a la hora de destender la cama? He visto alrededor de la fogata llorar a los amantes. Aferrados a las brasas del deseo que mutila su cuerpo.
El fuego del tiempo los consume y simula una sanación para que regresen a sus barrios, a sus noches, y recarguen los brazos con más leña.
Siento nostalgia por el amor bueno (aquél que no exigía especulación) y al que se lo encontraba en el bosque húmedo y fértil de los gestos limpios y amables, en las botellas de una noche desparramada y asombrosa.

30 may 2008

Mascotango del Tanghombre

Cuando no aguantó más metió el recuerdo de ella en una pecera, y la colocó sobre el aparador. No era el lugar más conveniente, pero cerca del balcón entraría el conocido chiflete del invierno. Tomaba mate a eso de las siete de la tarde, y de paso se sacaba cascaritas del corazón para alimentar al recuerdo. Él ya no tenía el corazón completo y había partes que no necesitaba, después se quedaba mirando los lentos y circulares movimientos del recuerdo. A veces le parecía que había crecido, otras veces no. Verlo todos los días no le permitía verificar el tamaño.

A estas alturas todos sabemos que los recuerdos no pueden ser acariciados, no se pueden establecer charlas salvo aquellas en donde uno contesta por el otro, pero él mantenía una comunicación rara. Daba la impresión de que el recuerdo se acercaba a la mano puesta afuera de la pecera, y que desplegaba reflejos adornando el comedor. Un día –limpiando- cometió una torpeza. Un libro cayó sobre el recipiente y éste rompió contra el piso. Lo tomó con su mano derecha (tal vez fuera la oportunidad para perderlo para siempre) y lo colocó en la jaula del canario. A partir de ese día cambió el lugar en donde tomar mate.

2 abr 2008

Despeditángonos

Asedió mi laberinto hasta invadirlo. Mantendré la mentira de construir uno más hermético, en donde no pueda trepar por los muros ni jugar al equilibrio en las cornisas.
Siempre ronda Teseo entre las tumbas de la noche intentando marcar los túneles, y llegará como llegan los amantes y los pájaros, sin necesidad de hilo. El símbolo de la muerte encuentra todas las puertas.


El santuario emerge en los pasillos como la miel flota en lo agrio. Muerdo aire para lastimar este silencio y que tus ojos rescaten mi frío
. Este partir huele a charcos de arena y presbicia, a ilusión atrapada en las venas que le dieron esperanza.
Me quedo entre las estrellas violáceas y el aroma a frutos rojos de tu firmamento, que sabe a malbec. No sabía que estos pasillos eran bellos hasta que descubrí tu huella nacida en la noche, como un racimo de uvas jugosas en mi boca.
No nos conocemos y eso te agrega fragancias, como si fueras un bosque cercano o una nube que se derrama para mí.
Seremos una despedida perfumada que ha nacido entre palabras ausentes. Seguiré esperándote, aún cansado de resucitar.
Te supe el talismán que me protegiera de Teseo y fuiste cierta.

17 feb 2008

Letras

Hoy no te sentí cerca y jamás lo estuviste, lo sé, pero mi disciplina es la de mentirme. Tampoco llegó el balazo desesperado que busca un cráneo para perforar, ni la soga trenzada con espantos dignos del enamorado. Otras cosas llegaron hasta mis orillas: una palabra de plástico traída por el viento y que una vez envolvió tu saludo, una botella de nauseas añejas que alguien abrió en diciembre dispuesto a victorear el paso de la muerte, y esta deriva de bocas en menguante con su fuerte olor salado.
Ya ves... no pronuncio tu nombre sino la consecuencia, con conceptos que no sirven para el bautizo. Tus silencios me desdicen, me observan y me desdicen con la terquedad de un alambrado. Me cambian la metáfora y resumen mis letras. Ni la A, ni la B, ni la C, son las mismas que fueron antes, ahora exigen un diccionario distinto que resignifique el sonido como una mirada que se repita en una sola vez.
Y entonces todas las letras son A y todas son B y todas son C, en el mismo instante, y todo verbo contiene tu nombre y todo adjetivo tu sonrisa triste.
¿Cómo pronunciar ese caos al que le falta cuerpo? ¿Cómo brindar con un vino sólido? si la ausencia no deja de tejer esa lengua ferdidurkiana que se instaló en mi nuca.
Igual, en estas tardes de lluvia, aprovecho mi muerte y mis últimas cuatro palabras. Con ellas recito cada distrito de tu universo, de tu piel, de tu sal, de tu dulzor.

31 ene 2008

Balada del Ahorcado (a J.G.)

¿Cómo reconocer ese árbol que crece lejos? Tan lejos que nunca sabré qué río lo alimenta y qué vientos lo nutren. Es sólido y fuerte, sin embargo para mí es una nube, un concepto básico, una palabra.
Dueño de la pronunciación de mi nombre.
En sus ramas están escondidas mis dos fechas; una, seca y cuajada en algún nido, la otra aún en el dibujo de sus anillos. En esas ramas nacen las astillas que recorren mi sangre, y el rumor de hojas chocando entre sí que nutre a mi pensamiento.
Soy esa imagen que contiene y que sólo es posible para el artesano.
Por ese árbol, sólo por ese árbol se solidifica mi espera, y mi vuelo tiene la forma de sus raíces.
En algún lugar, la tormenta o el metal que lo acechan, desconocen su milagro y su importancia.
Condenado a expandirse o a morir me alimenta u constancia.

Para otros es la posibilidad de construir o sobrevivir en invierno, sin saber que rige mi vida.
Para otros es la posibilidad bajar un fruto dulce o ácido, sin saber que son mis alegrías.

11 ene 2008

En la botella

Hoy te extraño. Ya sé que nada cambió y que ni siquiera podemos imaginarnos. No seas cruel al recordarme que jamás supimos del otro, extraño la posibilidad de habernos tenido un rato aunque sea para despedirnos. Elegir juntos la mejor yerba para equivocarnos, y sentir que pueda perderte por una tontería así, o hablarte de Alejandra y que quieras que la historia hubiera sido con vos.
Me gustaría saber si hablás en sueños y en qué idioma. Saber si sos la de siempre, o por el contrario son distintas cada día, cada hora. Pero por las dudas, hoy quisiera que te mantuvieras en una, tal vez haya más posibilidad de sabernos alguna vez.
Quisiera que fueras escuchando al Tata Cedrón, de vez en cuando, para que no te resulte tan extraño. Yo lo escucho casi siempre para que no seas vos sola el nacer de mi tristeza. Y que me gustaría conocer Úbeda o el Gótico, y el Camino de los Tristes y Santiago, así que si vos los conoces no te olvides ningún detalle y puedas hacerme sentir que piso esos lugares.

Es mentira, sé que no nos conoceremos, pero quisiera creer que por ahí andás. Yo por lo pronto memorizo los amaneceres de la pampa, el aire irrespirable de enero, mientras leo a Graves, a Baudelaire, a Allouch, y a Nicomendes Santa Cruz, por si te gustan y recorro los bares de San Telmo, tan propicios para la charla, el vino y el desconocerte amigablemente.