Te prometí -en voz baja- los sueños más azules de las morochas horas, y para no equivocarme fui colgando en el alambre del lavadero cada uno de los pasillos que supe no me acercarían a vos. No pude descubrirlos todos.
Esta tendencia a lavar pasados y hacerlos olvido me hace sentir afuera del laberinto, pero la geometría no se desvanece con las intenciones
Los mortales temerosos de la suerte
embarcados en sueños a la deriva
transitamos sin encontrar la salida
del oscuro laberinto de la muerte.
Endiablada condena que nos envuelve,
(perseguir los silencios de las lejanas
lunas). Entreviendo suceder mañanas
Como dolor que parte y dolor que vuelve.
Cercados por palabras que nos aislan
las circulares paredes suceden.
El laberinto de tiempo procede
a construir sus vanas utopías.
Una mitología de ilusiones
deslumbra el suceso y genera
la esquina donde el Tedio, espera
de un salto devorar las emociones
El Destino goza al desafiarnos,
rige al Azar, para enfrentarnos
con el coraje y con la tristeza.
Secretas leyes de un perverso torneo
Espían los pasos y los deseos
matándolos con premura y certeza.