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8 ago 2008

Talismán

El único talismán fue tu sonrisa
Te prometí -en voz baja- los sueños más azules de las morochas horas, y para no equivocarme fui colgando en el alambre del lavadero cada uno de los pasillos que supe no me acercarían a vos. No pude descubrirlos todos.
Esta tendencia a lavar pasados y hacerlos olvido me hace sentir afuera del laberinto, pero la geometría no se desvanece con las intenciones

Los mortales temerosos de la suerte
embarcados en sueños a la deriva
transitamos sin encontrar la salida
del oscuro laberinto de la muerte.
Endiablada condena que nos envuelve,
(perseguir los silencios de las lejanas
lunas). Entreviendo suceder mañanas
Como dolor que parte y dolor que vuelve.

Cercados por palabras que nos aislan
las circulares paredes suceden.
El laberinto de tiempo procede
a construir sus vanas utopías.
Una mitología de ilusiones
deslumbra el suceso y genera
la esquina donde el Tedio, espera
de un salto devorar las emociones
El Destino goza al desafiarnos,
rige al Azar, para enfrentarnos
con el coraje y con la tristeza.
Secretas leyes de un perverso torneo
Espían los pasos y los deseos
matándolos con premura y certeza.

18 may 2008

Sleepless

No sé cuánto tiempo más mi nombre permanecerá en tu boca.
El velador apaga su grito, y por la ventana entran señales de nada, un universo descolorido y algunas luces acuarela de otros edificios. Solos, mi respiración y la oscuridad, matan a las pocas voces que entran desde la calle.Me acompaña el nosilencio de palabras sin sonido; la angustia en mis labios que quiere no olvidar tu sabor (temiendo un vacío en mi boca) y las campanadas de la memoria llamando a amantes.
Y en mi cama transito islas de malentendidos con monjes sin párpados que recitan las letanías de tu ausencia.

Ni en balbuceo, ni el silbido en los puertos inventan nuevas voces. La caravana de ciegos es interminable y los miles de años que pasaron, desde que un hombre sintió por primera vez este dolor, fueron en vano. El deshielo libera archipielágrimas y nada cambia y nada se entiende.

Un destino errante cruzó de vereda. Nada alerta en el tedio de los astros. No se puede contra un universo en ruinas, cuando intento saber por cuánto tiempo más mi nombre permanecerá en tu boca.

2 may 2008

Fondo

Ella junta mitos para podarlos y a veces, durante el amanecer, me deja los recortes bajo la almohada. Yo le miro las piernas ¡nada me sale tan bien! y con alguna malicia me destapa su nombre hasta que sienta el placer por volver a tenerlo en mí y yo lo pida y lo estire por sobre mí como una necesidad de piel.
Ella sabe en qué oración va a brotar la yema de una letra y demora el relato para que la deje nacer. No quiere que interfiera. Se le bajan los hombros al magenta de su voz cuando se le espesa la consciencia y busca más neblina para demoler en seco mis tardes.
Yo le daría el bolsillo de mi pantalón gris, que es el que desovilla caprichos, o la perfumaría malva abajo hasta llegar a su imagen más escondida, pero no sé hacerlo, y cuando lo intento -ella se entrega a ese ejercicio- comprendo que lo mejor sigue siendo mirarle las piernas porque son un mareo visual, una estrategia del infierno para que desborden historias y ella tenga material para seguir podando.
Un día dejaremos de darle cuerda al no, para mirar en la profundidad de un pocillo, la pira del deseo que nos advierte de la muerte.

25 mar 2008

Cambios

Si te vas para siempre, la ciudad se muda. Se le borra la Cruz del Sur y la avenida Triunvirato se convierte en la apaciguada calle Ceretti. Esto genera un problema munícipe que las autoridades ocultan pero debe ser solucionado de inmediato. Alguna vez tuvo que venir la avenida Belgrano, aunque por lo general, es Cabildo la que llega hasta aquí, o Montes de Oca, y Alvarez Thomas pasa al lugar de Santa Fe ya que ella cubre a Cabildo
Para la mayoría de la gente este evento no tiene trascendencia y no lo notan, pero veo a los colectiveros furiosos, en cambio los taxistas hacen su verano en agosto.
Si los vecinos fueran más solidarios y preocupados por los problemas municipales tratarían de convencerte de que tu lugar está junto a mí y de que no te vayas de mi lado.
Te dirían que no es fácil fingir tu ausencia y que aunque parezca que la vida continúa con total normalidad, eso no es cierto.
Pero hay más, y aunque los diarios y las radios lo oculten, se lo vio a Odiseo, atado al mástil, sufrir por el Pampero en el Río de la Plata frente a la Ciudad Universitaria, y una vez, las tropas aliadas desembarcaron en Puerto Madero y se llevaron de rehén a uno que se había escapado del Borda. Las manchas de silencio invaden a las plácidas conversaciones en Dr. Masón y las charlas son amparadas entre las tumbas del cementerio.
Es tan grave todo esto que el consciente colectivo rechaza y niega el episodio.
Claro que después de un tiempo, la ciudad se rinde para permitirte deambular por sus calles como si nada hubiera pasado, desconociendo que mi medicina sabe a silencio y que este cuarto que antes era blanco ahora tiene el color de mis espejismos.

19 mar 2008

Egónecro

Abandonado afuera de mí cruzo los ácidos del tiempo y recuerdo haberme perdido.
No sabré regresar. He sido usurpado, contrabandeado en cientos de alijos. Yo mismo he saqueado pedazos de mi y los regalé como presentes que me hicieran presente más allá.
Soy ese calidoscopio del que huyen los reflejos para ir a conocer los movimientos de la oscuridad. Leve y poética entropía de perdernos debajo de nuestro cuerpo y salir hechos piel, clamando por rincones donde anidar.

Hoy te abracé adentro tuyo con mis alas. Tu amor me hace permitido, me hace a salvo.

Un día tendrás una mirada que romperá los candados. La fe exige eternidad y nada más vulnerable que un hombre soñando un refugio.
Un día se agrietarán las esquinas que me defienden hasta exponer mi permanente fatiga.
Todo será inútil.
Me oculté en vos para que el universo no vea mi corazón y así no pueda morderlo, pero es posible que me delates

16 ene 2008

Egoda

Como Eneas escapo de un mundo.
Como Eneas cargo al ser del que soy responsable, sobre mis espaldas.
A él, Anquises le complicaba el andar.
A mí, soy yo mismo quien lo complica.

Este cococho metafórico que viene a ser un peso abrasivo, una carga insoportable, supongo que es una condición aceptada al nacer, pero ¿qué sabía yo de mis miedos y estupideces y euforias? Trasladarme es algo con lo que no contaba.
Al partir veo en la sombra, que me cargo en mis espaldas como un sol que me castiga, y sé de antemano que el camino será doblemente agotador.
En su -¿o corresponderá decir mi?- salvaje egoísmo se cuelga del cuello para frenar mi paso, o se inclina hacia adelante apurando el caminar. Pretende no ser el viajero, el trasladado, sino el timonel que navega con sus verbos de proa más irritantes.
Me grita sus órdenes, caprichos y sospechas.
Me detiene de golpe frente a la casa de Rosita -su nombre es Sandra pero él insiste en llamarla Rosita- aunque aprendí a disimular el movimiento, para que Sandra no me vea detenido en su puerta. Yo odio a Sandra y él ama a Rosita.
En los domingos más tristes de otoño, a eso de las seis de la tarde tengo que salir para que mire la casa de Rosita y la llame a los gritos como si fuera escuchado. Solo mis oídos lo perciben, pero él nunca lo supo o no le importa.
Creo que desea mi muerte porque yo eché a Sandra de mi vida, cuando supe que me engañaba con otro. Él vive perdonando a su Rosita, y lo seguirá haciendo hasta que un día yo no sienta más su peso y deduzca su muerte.
Ese día, lo desprenderé de mí y quedará a un costado mientras que algún alter ego, menos melancólico que yo, me cargue sobre sí, creyendo poder llevarme mansamente.
Y le dará otro nombre a Sandra.