Tipo raro Leiva. A veces hacia treinta grados de temperatura y sentía mucho frío. Se ponía pálido. En realidad más que raro, miedoso. Un día estaba acostado. Yo a su lado, en una silla. Él se sentía mal y yo intentaba saber en qué podía ayudarlo, de pronto, mientras le salía humito de la boca y sollozaba, me dice:
—Veo gente viva...
—Eso es natural— le contesté —no debes preocuparte
—Es que vos... ves gente muerta
—No digas eso, Leiva... yo te estoy viendo a vos y a nadie más...
—Por eso lo digo, Asterion
—¿Qué me querés decir? ¿qué estás muerto?
—¿Y porque me molestaría ver gente viva, sino?— me confundió.
A partir de ese día, empecé a dudar del estado de cada una de las personas a las que veía. Al principio rozaba con mi mano las vestimentas y al percibir su ropa, me aliviaba.
—A los cadáveres se los puede tocar, Asterion— dijo destruyendo mi tranquilidad. Inmediatamente lo llamamos a García y en cuanto llegó, le preguntamos si estaba vivo
—Obvio
—¿Te das cuenta Asterion? Yo no lo veo... ¡García! ¿Estás ahí? ¡García... ¡la puta que te parió! ¡no te escondás!
—García... tengo que decirte que estás muerto. Yo te veo— le dije con dolor
García se portó como un adulto. Demostró que estaba muerto pegándose un tiro inmediatamente.
—¿Che, lo ves? –le pregunté a Leiva
—Sí. Ahora lo veo. Está vivo
—Pero yo también lo veo y ahora me parece muerto, Leiva.
—¿Ves lo que te dije? Vos ves gente muerta.
—Qué cagada— me preocupé —Llamemos a Sandoval, a ver que dice...
Al quinto muerto, unos tipos vivieron a buscarnos. Ahora vemos gente loca.
—Veo gente viva...
—Eso es natural— le contesté —no debes preocuparte
—Es que vos... ves gente muerta
—No digas eso, Leiva... yo te estoy viendo a vos y a nadie más...
—Por eso lo digo, Asterion
—¿Qué me querés decir? ¿qué estás muerto?
—¿Y porque me molestaría ver gente viva, sino?— me confundió.
A partir de ese día, empecé a dudar del estado de cada una de las personas a las que veía. Al principio rozaba con mi mano las vestimentas y al percibir su ropa, me aliviaba.
—A los cadáveres se los puede tocar, Asterion— dijo destruyendo mi tranquilidad. Inmediatamente lo llamamos a García y en cuanto llegó, le preguntamos si estaba vivo
—Obvio
—¿Te das cuenta Asterion? Yo no lo veo... ¡García! ¿Estás ahí? ¡García... ¡la puta que te parió! ¡no te escondás!
—García... tengo que decirte que estás muerto. Yo te veo— le dije con dolor
García se portó como un adulto. Demostró que estaba muerto pegándose un tiro inmediatamente.
—¿Che, lo ves? –le pregunté a Leiva
—Sí. Ahora lo veo. Está vivo
—Pero yo también lo veo y ahora me parece muerto, Leiva.
—¿Ves lo que te dije? Vos ves gente muerta.
—Qué cagada— me preocupé —Llamemos a Sandoval, a ver que dice...
Al quinto muerto, unos tipos vivieron a buscarnos. Ahora vemos gente loca.