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30 dic 2008

Visión

Tipo raro Leiva. A veces hacia treinta grados de temperatura y sentía mucho frío. Se ponía pálido. En realidad más que raro, miedoso. Un día estaba acostado. Yo a su lado, en una silla. Él se sentía mal y yo intentaba saber en qué podía ayudarlo, de pronto, mientras le salía humito de la boca y sollozaba, me dice:

—Veo gente viva...
—Eso es natural— le contesté —no debes preocuparte
—Es que vos... ves gente muerta
—No digas eso, Leiva... yo te estoy viendo a vos y a nadie más...
—Por eso lo digo, Asterion
—¿Qué me querés decir? ¿qué estás muerto?
—¿Y porque me molestaría ver gente viva, sino?— me confundió.
A partir de ese día, empecé a dudar del estado de cada una de las personas a las que veía. Al principio rozaba con mi mano las vestimentas y al percibir su ropa, me aliviaba.

—A los cadáveres se los puede tocar, Asterion— dijo destruyendo mi tranquilidad. Inmediatamente lo llamamos a García y en cuanto llegó, le preguntamos si estaba vivo

—Obvio
—¿Te das cuenta Asterion? Yo no lo veo... ¡García! ¿Estás ahí? ¡García... ¡la puta que te parió! ¡no te escondás!
—García... tengo que decirte que estás muerto. Yo te veo— le dije con dolor

García se portó como un adulto. Demostró que estaba muerto pegándose un tiro inmediatamente.

—¿Che, lo ves? –le pregunté a Leiva
—Sí. Ahora lo veo. Está vivo
—Pero yo también lo veo y ahora me parece muerto, Leiva.
—¿Ves lo que te dije? Vos ves gente muerta.
—Qué cagada— me preocupé —Llamemos a Sandoval, a ver que dice...

Al quinto muerto, unos tipos vivieron a buscarnos. Ahora vemos gente loca.

16 dic 2008

Filacteria

Este es otro martes que nace domingo, demasiado rígido para caerse rumbas abajo, y poco desintegrado como para decir que ya no importa.
Las paredes del olvido siempre se ven desde afuera, dan a la Calle de las Huertas, en cambio las que se ven desde adentro se hinchan como de fiebre hasta dejar un corredor estrecho y caliente. Los ladrillos avanzan ciegos, y los nombres caen en la cesta de la guillotina. El trac es certero, pero inútil. Las muecas son atroces y en su silencio nos dicen el más célebre de los secretos prohibidos: Ya no. El verdugo angustiado se escapó por entre los listones del cadalso.

Iluminan la noche, las lunas de prozac disfrazadas de ángeles. Llegan en manada al baile de los desfigurados y se contorsionan en menguantes emplumados. La memoria le cubre con peluca larga y negra su craneo estéril y teje una barba para él. Nadie será reconocido en la cama y fumarán a escondidas, tomarán sus vitaminas, y se creeran fantasmas con materia amable.

Llamé por el nombre al ángel más carnal y sensual para jugar a los mármoles que cobran vida y ahora somos martes soñando viernes. La sensatez del desamor o el amor de los ojos abiertos empacó las sábanas, sobre una vida tendió otra, estiró las esquinas, limpió de miguitas y lamparones del verbo.

A esta flor nueva no hace falta hablarle, nada más puro que los ojos de una flor ni tan crueles, como los peldaños hacia la belleza. Talisman de saliva que se esparce por mi boca y mis raíces, los pétalos se abren húmedos para lubricar el corazón desgastado. Otra muerte perfumada se aproxima en otra vida.

9 dic 2008

Larga historias mínimas

Episodio 1:
En la adolescencia y durante gran parte del secundario tuve un gran amigo. Entramos juntos al Industrial de Chacarita y de casualidad nos pasamos en el mismo año al de Lope de Vega y Baigorria. El primer gran amigo en no ser del barrio. Con él nos pasábamos libros de Sartre, Artau, Baudelaire, Proust, etc. Éramos presuntuosos y soberbios, íbamos a las fiestas para renegar de los que bailaban y ese era el truco para las conquistas. Una vez demostrada nuestra indiferencia frente a lo superficial, banal y superfluo, las chicas querían demostrarnos que eso no estaba mal y se empeñaban en hacernos cambiar de opinión. Esta opinión era inquebrantable pero funcional. Las conquistas llegaban irremediablemente. Aparte de esto, con GM compartíamos el gusto por Kubero Díaz, el flaco Spinetta y el odio por termodinámica e inglés.
Él cambió de colegio abandonando el ENET 35 y yéndose al ENET 25 en la Av. Independencia. En esa época la cosa era brava pues estoy hablando de los 70. Yo lideré una toma de mi colegio en donde llegamos a soldar los portones para que no entraran a desalojarnos y él movilizó la fuerzas en su colegio como gesto solidario. Llegamos a tomar todos los colegios industriales. Ya no nos veíamos tanto.
En Urquiza dejó de pasar el 94 que era el único bondi a Palermo. El querer y la admiración no disminuyeron. No existía aún el plan megatel y ninguno tenía teléfono en la casa. No obstante eso nos visitámos de vez en cuando. La frecuencia de los encuentros era inestable.
Sin saber que se produciría la coincidencia, no encontramos a las 6 de la mañana del 31 de enero de 1974 en la puerta del Regimiento de Patricios. A los dos nos había tocado Infantería de Marina y nos destinaron a Ensenada. Nunca podré olvidar el tránsito en el tren hacia el destino, llenos de angustia y calma, la calma era para tranuilizar al otro. Estuvimos 2 meses de instrucción sin salidas ni visitas, en el medio de eso se inció el Operativo Independencia en Tucumán y nos avisaron que muchos de nosotros tendríamos que ir. Finalizados los dos meses me dieron destino en el Edificio Libertad y a él en el Sur. Desde ese día no volví a verlo y no supe más de él.
Sentí mucha vergüenza por tener que decirle a la madre que yo estaba en Retiro, a 20 minutos de mi casa. Así que nunca tuve el valor de enfrentar a esa familia, me sentía culpable por no tener el mismo destino que él. Lo cierto fue que yo a pesar de estar en Retiro no la pasé bien. Los hechos de Monte Chingolo, levantamiento de la aeronáutica, golpe de estado, hicieron que odiara todo eso. Se terminó el servicio militar y trate de cambiar todo.
Algunas veces fui a caminar por la calle Charcas con el deseo de encontrarlo, pero nunca ocurrió.

Episodio 2:
No lo dije antes pero lo digo ahora: en la secundaria fui muy querido y tuve muchos amigos, pero eso es casi inevitable dadas las características de los industriales . Uno de esos amigos fue DF con el que compartí 4to 2da. Sólo ese año y nos hicimos amigos porque era amigo de amigos y ya nos conocíamos de antes.
Hace unos días me llego por facebook un aviso de amistad. Era DF y oviamente lo acepté. Al rato estámos hablando por skype. En un momento se le cortó la voz y comenzó a lagrimear. Me contó que temía que yo hubiera sido chupado durante la dictadura y que muchas noches pensó en mí y mi desaparición. Había estado tratando de localizarme desde hacía ¡35 años! Eso de alguna manera lo sé porque llegó a conectarse con unos tíos míos que me avisaron y me dieron un telefono al que cuando llamé, ya se había mudado. Como dato curioso me dijo que en las reuniones de ex compañeros, mi ausencia era la más notable y que todos manifestaban un gran cariño por mí. Lo cierto fue que después de esto, me llegaron mails: de un comerciante de Lalín (Pontevedra) de un empleado en Holanda y hasta del gerente de Coca Cola en Sao Pablo (ex compañeros del colegio) aparte del llamado de un taxista de Villa Real.

Episodio 3 o Sumatoria de los episodios 1 y 2:
Envalentonado por este evento, me metí en facebook y busqué a GM. Lo encontré. Ya lo había buscado antes pero sin encontrarlo. Le mandé un mensaje sin nostalgia, pero con información y mi mail, y lo agregué como amigo.
Al rato me llegó un mail a la cuenta. Era suyo:
"Vos sabés que sé que te conozco pero no me acuerdo bien... pasaron 30 años ¿no? me parece que te vi en el 78 en la calle. Decime cosas a ver si te saco"
Todavía no me aceptó como amigo

Epílogo, moraleja y corolario:
En el campo dicen: "es inútil reempujar... " y ahora pienso que es inútil salir del esceptisismo que siempre me divirtió. La pérdida de memoria por parte del corazón es lo más atroz que nos puede suceder, no porque sea canallezco sino porque es una pena. No debí dejarme llevar por la sensibilidad, ni por el sentimiento amable. La historia hay que comprenderla y aceptarla como ocurre. Forzar al destino con facebook, skype o msn demuestra una gran fragilidad de conceptos.

25 nov 2008

Paradero Granados (cerca de alguna montaña)

En abril del 98 llegué a Paradero Granados (nombre de ficción) un pueblo fantasma en la cordillera o más o menos por ahí, que me era completamente desconocido y, que por motivos que entenderán, no diré en dónde queda, sólo puedo aclarar que Paradero Granados tampoco era el nombre que tenía en aquél momento.
Como señalé anteriormente se trataba de un pueblo abandonado. No había gente, los comercios estaban vacios y apenas una fábrica destruida por los años, posiblemente alguna crisis y el paulatino desdén contribuyeran al desamparo del lugar. No había ninguna iglesia, ni restos del banco de la Nación que supuse debió existir.

Era el sitio ideal para mí. Escondido en las montañas del sur, y aunque lo descubrí de casualidad, inmediatamente lo adopté como propio. Lamentablemente no quedaba ningún alimento. No frutales, no huertas. Nada. Esto no resultaba antagónico con mi idea ya deseaba abandonarme hasta morir sin que nadie me condenara, ni me cuestionara.

Sin embargo el instinto es brutal. A los cinco días aún no había muerto (encontré un arroyito de poco caudal, a un kilómetro más o menos) pero tenía un hambre atroz. En los primeros días de mayo salí a buscar algo con que alimentarme o a gastar las últimas energías que aún mantenía.

En la calle principal del pueblo vi un auto detenido y me acerqué hasta allí. Cuando el conductor salió del coche lo encaré rápidamente y mostrando con agresividad el cuchillo con el que salí a conseguir algo, le dije: Esto es un asalto, dame todo lo que tenés. El tipo no opuso resistencia, el dinero, el celular, las llaves del auto, todo pasó a mis bolsillos. Mientras gozaba de mi botín escuché:

-¿Y ahora qué hago? dijo el hombre con la calma de quien pide un consejo
-Hmm- respondí rascándome la cabeza, yo voy a comprar algo para comer al pueblo vecino. Vos si querés elegite una casa y descansá. Si te vas caminando te vas a morir de frio.

Cuando regresé con algunas provisiones el tipo ya se había instalado y nos pusimos a tomar unos mates, me contó de sus dichas y desgracias, yo le conté de las mías y se nos pasaron las horas.

Cuatro días más tarde un nuevo auto y dos mochileros pasaron por el pueblo. Afortunadamente no guardaban relación entre ellos y cada uno vino a distinta hora, así pudimos robarles todo. Me fui al pueblo a comprar más víveres mientras ellos pletóricos de malasuerte en un paraje tan inhóspito buscaron el amparo de un techo.
Al regresar lógicamente los invitamos a cenar.
Así se formó este pequeño pueblo que ahora ya cuenta con más de ciento cincuenta mil delincuentes y tengo el agrado de gobernar.

En el año 2005 se nos ocurrió poner avisos en los diarios porteños con el mensaje engañoso de "Viva una vacaciones distintas alejado del ruido" Este anuncio nos proveyó principalmente de turistas solitarios. Fue un acierto. Cada vez que viene alguien, los vigías puestos en puntos estratégicos, nos informas y todo el pueblo sale a robarles. Algunas veces vendemos los automotores con el consentimiento del ex dueño. Lo recaudado es para todos.

Algunos de nuestras ex víctimas, escaparon pero al tiempo regresaron, claro, los volvimos a robar. En el año 2007 uno de los fugados llegó a denunciarnos ante la Gendarmería pero el primer grupo que vino a investigar fue completamente asaltado. Las armas allí robadas pasaron a ser utilizadas para mejorar nuestros delitos y defendendernos de las siguientes patrullas. Los gendarmes ahora conforman nuestras FF AA

En la última asamblea, se planteó la idea de tener actividades legales paralelas, pero la moción fue rechazada de plano, en cambio aceptamos la propuesta de don Carlos Casares (todos nuestros nombres son truculentos) que propone expandirnos a otros pueblos. En fin, nuestra ciudad se encuentra en pleno empuje a pesar de las crisis.

23 nov 2008

Perfectas

Si Súperman tuviera tetas serían como las tuyas, le dije con más onda que ilusión pero instantáneamente supe que había descifrado el secreto. Su poder quedó tan expuesto como el viento. No hizo falta agregar ninguna palabra más, apenas mantener el nivel de interés. Lamenté, eso sí, habérselo dicho a los 20 minutos de conocerla, el resto de la fiesta ya no tenía razón de ser y ojalá después de ella, el resto de la vida careciera de motivos.
Ese momento sería la pérdida de conciencia, el tiempo limitado a la eternidad, la desolación de los recuerdos y la plenitud de los olvidos.
Ninguno podía asegurarlo pero nos fuimos y elegimos ser vulnerables.