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21 nov 2008

Misterio que nace

... a esa hora de la curvatura y del descenso de los volúmenes, uno empieza a sentir que hay reparo, que en el fondo de alguna célula se acumula un rayo que nos desborda. Entonces uno juega a ser amante, a prometer el menor movimiento -la dinámica nos dispersa- y a sentirse débil y poderoso, falto y supremo. Entonces se encienden, cuando los otros se entrecierran, los ojos de la noche y aparece lentamente la fragancia de los ángeles y el placer de los mortales, al abandonar los cementerios.

Un tizne de brújula señala tus manos entregadas en vísperas de ocaso para ser derribadas por mis dedos, las veo quietas e impacientes, mojadas, dispuestas a sentir la danza sobre mi pecho.
Rodeados de sangre todo es más húmedo, rodeados de humedad todo es más sangre.
Y te niego tres veces antes que caiga tu remera, para deslizarme por tu espalda hiriéndote como una belleza que asoma.

En algún lugar se embriagó la voluntad. Las cortinas, la ventana, el sillón, hacen un esfuerzo por capturar mi mirada y salvarte, para permitir que otra noche más la presa se escape, pero alcancé a morderte el cuello, a desgarrar tu indiferencia, a inyectarte la pulsión transformándote en polvo del tiempo, en pátina del aire, en abrigo del misterio.

10 oct 2008

Lúdico

Podemos jugar a que estamos jugando y ver que pintaste temores en tus ojos, yo entonces dibujaré brillantes los míos para demostrarte que no hay peligro, que son sólo dibujos que se deshacen y se vuelven a pintar todas las veces que lo deseemos y que pueden borrarse al reirnos.
Sepamos los dos -vida mía- que no hay tragedias en esas marcas, que lo dramático está cerca pero no nos hace daño, que aunque no sea amable el tiempo afuera, vos y yo podemos ser amables y jugar todo el tiempo que querramos.
No nos hace falta ser severos en las reglas, cambiémoslas a todo momento, no tiene que estremecerse dentro nuestro el pudor porque los crayones nos defienden.
Podemos jugar toda la vida, a que no nos conocemos y en todo momento nos asombramos. Podemos jugar a que nos conocemos y ver como la vejez me debilita. Podemos jugar a que no jugamos y ser siempre distintos, igual estaremos felices porque construiremos juntos un juegos que nos salve. Podemos jugar a que desacralizamos lo que nos hiere y lo tomamos de la cola como si fuera un ratón y y lo tiramos afuera adonde hace frío.
Jugar a quien no somos para disfrutar sabiendo cómo nos modificamos.
Los juegos pueden ser infinitos sólo es necesario creer.

13 sept 2008

El Corazón del Templo de Pásago

Pásago es la mítica construcción, a la vez templo y lupanar de erguida palabra solar entre astros de carbón. No mantiene semántica, dirección, hora, ni su verbo permite la demora en el partir cuando se derrumba el alba.

Del esfuerzo de las alondras
su inalcanzable cúpula hace alarde.
En la mirada, sus ojos arden
al fuego de sus sombras
y presenta con humilde esmero
ventanas que hacen cielo
cuando se esfuerzan las alondras.

El Templo es de leche y utopía. Sus gárgolas son vírgenes y leonas que le gobiernan la boca, y tres acordes que eclipsan a la Luna.
Muralla que no admite engaños, en el silencio consagra sus alas. En las plantas le nacen mitologías enredadas en humo de sahumerios.
Todo ella es una metáfora de su enigma, pero hay un punto misterioso (reducida inmensidad de lo inmenso) en donde anida la fascinación y se entibia la desnudez. Eternamente efímero y esclavizado por las formas de Euclides es el péndulo que marca el instante, la húmeda voz de su amor y el grito más animal y humanizado.