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20 nov 2008

Emoushion

Era una cosa casi verde. La vi por primera vez hace 6 meses. De lejos me pareció un montoncito de yerba usada. Me extrañó que en el cuarto cayera ese desperdicio, pero como no tengo ni perro ni gato creí que se trataba de un error mío (los errores nacen siempre en mí) y fui a limpiar, pero se escapó de manera lenta, como si fuera una tortuga. Pude atraparla pero me sorprendió, la dejé ir para descubrir su refugio pero en algún momento perdí la pista. A los pocos días volví a verla, pero ya no me pareció verde sino azul. Esto significa que creo que es la misma, me aterraría pensar que puedan ser varias. Era como una esfera aplastada y fofa. Al final me cansó y como no parecía peligrosa la dejé vagar sin perseguirla.

Las luces líquidas son un mar improfundo de sensaciones, pasan por sobre uno poniendo en riesgo la vida. Las luces no comprenden cuando una uva está seca y devuelve un brillo opaco, sin embargo aunque sean medio tontas, las luces son buenas mascotas. Los que magnifican la fidelidad del perro nunca tuvieron una lamparita de 60w amiga. Aquellos que privilegian la independencia de los gatos, no conocen el valor de un tubo fluorecente con el arrancador viejo.

Aunque no parezca que haya una relación digo estas cosas porque me dí cuenta que aquello verde, después azul y hoy negro, era una sombra viva que recorría mi cuarto. Cuando lo entendí comencé a sentir miedo. Una sombra viva puede contener infinitas cosas, desde una daga hasta una voz, o una bombacha. Nada bueno saldrá de un engendro así, fue por eso que comencé a hablar con la linterna y a llevarla de un lado a otro conmigo. A veces le pongo pilas nuevas y me doy un golpe de luz en los ojos, por las dudas que ahí pueda estar la madriguera de la sombra viva. Este ejercicio no es riesgoso ni pone en peligro mi vista, lo es mucho más tener una montoncito verde, azul, o negro, viviendo en mis pupilas.

Ahora que se me fue el miedo debo confesar que un poco la extraño, aquella inquietud me ponía emoción, la incertidumbre al verla o creer que la veía me permitía pasar el tiempo de otra manera.

8 feb 2008

Experiencia Religiosa

Jamás me había pasado algo así. Nunca. No puedo recuperarme del todo .
Todavía no se cumplieron 3 horas del acontecimiento. No pude volver a dormir.
Me siento un poco culpable, aunque creo que fue un accidente.
Anoche -cosa rara en mí- me acosté temprano y dormí medianamente bien, a pesar de que siempre me cuesta muchísimo y tengo que tomar pastillas para asegurar varias horas de sueño, sin embargo anoche fue distinto. Tal vez el fresco de la sudestada me lo haya permitido.
Lo cierto, es que unos minutos antes de las 2.50 -cuando estuve consciente miré el reloj y marcaba esa hora- sentí con toda claridad que alguien me agarraba del tobillo de la pierna derecha. Una mano me aprisionó fuertemente y jalaba para sacarme de la cama. Yo no tengo mascotas, duermo solo, mi hijo está en otra habitación, supongo que para el finado Víctor Sueiro y para la siempre presente ex esposa mía, se debió de tratar de un ángel o de una experiencia religiosa de ese estilo.
Para mí, todavía no lo tengo muy claro, fue una mano agarrándome del tobillo de la pierna derecha.
Para mi hijo, claramente fue una pesadilla.
Para los vecinos, aunque ninguno dijo nada pero yo noté que en algunos departamento se prendió la luz, se trató de un intento de secuestro, porque mis gritos de:
"Soltá la pierna, ¡la puta que te parió!" y "Soltame ¡hijo de puta!" los despertaron, al igual que mis patadas a la pared que me generaron el dolor que ahora siento en el dedo gordo.
La cosa es que me desperté con taquicardia, confundido, y con la idea de que si un ángel quiso hacer contacto milagroso conmigo, malgasté la oportunidad cagándolo a patadas. Este coso no vuelve más.

8 ene 2008

Frío

Era un experto en el arte de extrañar y excluirse
Alternó el paso de sus manos por sobre la llama de fuego azul, una y otra vez hasta desgarrar el frío. A medida que repetía la acción sus manos elevaban la temperatura y recuperaban la movilidad.
Aunque se sintió un poco más reconfortado, dudó en sacarse la campera.
Después, con toda la suavidad, puso a calentar la salsa de tomates y en otra olla, el agua para los tallarines. Mientras tanto se preparó una sopa Quick.
Totalmente repuesto lavó los cacharros y se fue a acostar. Se abrigó bien y se tapó con la frazada.
-Buenas Noches - le dijo a nadie y nadie respondió silenciosamente la cortesía del saludo.
Nunca supo que no amanecería. Que estaba en el polo. Que su noche se haría casi eterna.
Era un experto en el arte de extrañar y excluirse